Luego del éxito de la novela "La chica del tren" (2015)de Paula Hawkins (se vendieron cinco millones de ejemplares), se estrena ahora su adaptación cinematográfica dirigida por Tate Taylor ("Historias cruzadas", 2011). Era imposible que todo el mundo estuviera de acuerdo en que Emily Blunt fuera la más idónea para poner en carne y hueso las representaciones mentales que se habían creado de alguien como Rachel, la atormentada alcohólica que es el personaje central en una historia de viajes personales, engaño, infidelidades, 'voyerismo' y asesinato. Pero para la actriz británica, hay cosas que cuentan mucho más que la apariencia física en este papel y en la película. "Las mujeres quien leer y ver mujeres con las que se puedan identificar y no es habitual que se presente a mujeres con defectos", reflexionaba Blunt en un encuentro con la prensa en Nueva York. "Por eso quizá ha tenido tanto éxito este libro, o 'Perdida', o 'Millenium: los hombres que no amaban a las mujeres' (también llevados al cine), porque tienen en común que tienen protagonistas femeninas que enfrentan retos en sus personalidades". Esos retos no faltan en el tríptico femenino que conforma el núcleo de 'La chica del tren', que completan Rebecca Ferguson como Anna y Haley Bennet como Megan. Y según Blunt, estas mujeres con mucho y pesado equipaje emocional son el vehículo perfecto para ir más allá del mero 'thriller'. "Esta película te permite ver a mujeres que son humanas teniendo una experiencia humana", dice la intérprete.
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