Jueves 26 Septiembre 2019

Lograron conquistar la risa de generación en generación. Es que Les Luthiers —ellos mismos lo admiten— son de esos cómicos que basta con mirar para lanzar una carcajada.

“Inventamos una profesión y la fuimos haciendo cada vez mejor,” comenta Carlos López Puccio, uno de los lutieres originales.

Él y sus compañeros aprendieron a hacer “un oficio que no existía” y, en su visión, lo han hecho “bastante bien”. “Eso espero”, aclara.

El sexteto, formado por el ya mencionado López Puccio, Jorge Maronna (otro de los originales), Tomás Mayer-Wolf, Roberto Antier, Martín O’Connor, Horacio Tato Turano y Marcos Mundstock, cumple 45 años desde su primera presentación en Madrid, cuando “había un dictador en España,” recuerdan.

Ésa fue la primera vez que los artistas tuvieron que presentar, por la censura, sus guiones a un gobierno. Pero en la lista de nombres mencionada, falta uno fundamental: Daniel Rabinovich. Fue en agosto de 2015 cuando uno de los cómicos principales del grupo falleció tras una larga enfermedad, lo que significó un “golpe muy duro,” según indican sus compañeros.

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Los instrumentos curiosos

Les Luthiers significa en francés “persona que construye, ajusta o repara instrumentos”, definición que está íntimamente ligada con una de las destrezas más admirables de este grupo: la música.

“Nuestros instrumentos a veces parece que son simulados, que son efectos sonoros. Nosotros nos enorgullecemos de que el 90 por ciento son sonidos acústicos, suenan lo que la gente escucha,” manifiesta López Puccio.

El humor sana

El humor sana y estos cómicos lo saben. Cuentan dos anécdotas en las que pudieron comprobarlo. Una de ellas trata del cuñado de un periodista conocido por el grupo, que estaba deprimido porque había perdido su trabajo hacía tiempo. Hasta que vio el espectáculo de Les Luthiers y empezó a sentir que la vida tenía otro sentido. Al relatar la historia, O’Connor se emociona.

El éxito de Les Luthiers no podría haberse logrado sin la exigencia y minuciosidad con la que hacen su trabajo. “Tenemos la referencia de la risa,” dice López Puccio y continúa: “Entonces, tenemos un inmediato feedback y la consciencia de saber si una cosa está funcionando o no”.

“No hay lugar para relajarse,” dice Mayer-Wolf, el más joven del grupo, quien comenta que “la atención al detalle es algo que está muy presente” y se está constantemente observando por qué un chiste funciona y por qué no.

Antiguos y nuevos integrantes

Les Luthiers necesitaron durante casi 20 años de un psicoanalista para la supervivencia del grupo, en un momento en el que el fundador, Gerardo Masana, estaba a punto de fallecer.

Hoy siguen experimentando modificaciones en el grupo, pero ya tienen experiencia en sortear dificultades y nuevos desafíos.

Lo que no genera dudas es que los integrantes que se incorporaron posteriormente respiran la experiencia de los miembros fundacionales del grupo.

Al respecto, Turano dice: “Acá todos hacemos de todo y eso es lo bueno, porque aprendemos de los más nuevos y de los más viejos.”

“De los más venerables, querrás decir,” bromea López Puccio y demuestra que, aunque pasen los años, el humor para Les Luthiers siempre será más fuerte.