Sttrigoi, strigoi, strigoi fueron las últimas palabras en su lecho de muerte de Bram Stoker, autor de Drácula, mientras señalaba hacia un rincón oscuro de su cuarto. “Strigoi es una palabra rumana que se refiere a los espectros que salen de sus tumbas para aterrorizar a los vivos,” explica Puig. ¿Sabía que bajo la piel del primer xenomorfo, la terrorífica criatura de Alien (1979), había un estudiante nigeriano llamado Bolaji Badejo, cuyos 2.08 metros de altura impresionaron al director de la emblemática película, Ridley Scott, al descubrirlo en un bar?¿O que la tétrica muñeca Annabelle, del filme The conjuring (The Warren files) (2013), se inspiró en una muñeca de trapo real que se vendió en EU en 1970 y que aparecía a diario en una posición diferente de aquella en la que la habían dejado? Según los expertos en fenómenos paranormales, había sido poseída por un demonio.
Éstas son algunas de las numerosas curiosidades sobre las criaturas más tenebrosas del cine de terror de todas las épocas recopiladas por Alexis Puig (Buenos Aires, 1973), cineasta y máster en Cine Documental, uno de los periodistas de espectáculos más importantes de Argentina. “¡No creo que el café provoque esas sensaciones. Meterse en estos temas abre portales que sólo el arte interpela!,” enfatiza el artista. Puig describe algunas de sus revelaciones sobre “las criaturas del país de los monstruos de cine”, donde se mezclan castillos, murciélagos, colmillos, ataúdes, sangre y tierra de cementerio y de Transilvania. “Hay que visitar protegido por un crucifijo bien grande, una cantimplora cargada de agua bendita, balas de plata y una buena ristra de ajo”, según advierte.
Lee: Se desatan los memes por incidente con los wapayasos Annabelle John R Leonetti, director en 2014 de la primera película de la saga de Annabelle, declaró que durante el rodaje ocurrieron hechos inexplicables. Cuenta que en una ocasión, entraron a la sala donde estaban rodando y había algo transitando por encima de la ventana. “Vimos tres dedos dibujados a través del polvo a lo largo de la ventana, nuestro demonio tiene tres dedos y tres garras. Las marcas estaban siendo iluminadas por la luna llena. ¡Tengo una foto! Fue algo enfermizo y terrorífico,” señaló el cineasta según relata Puig. Chucky Charles Lee Ray, el nombre del asesino que se mete dentro de esta figura, une los nombres de tres psicópatas reales que asesinaron a personalidades en Estados Unidos: Charles Manson, Lee Harvey Oswald y James Earl Ray, señala en su libro Puig.
Drácula La vida de Bram Stoker, autor de la novela Drácula, cuyo vampiro es el personaje de terror más adaptado al cine y cuya primera versión llevada a la pantalla fue muda. Nosferatu (1922), está rodeada de mitos y misterios. Al parecer participó activamente en alguna secta y era afín a círculos ocultistas, según el cineasta argentino. El hombre invisible La novela El hombre invisible de H.G. Wells, fue llevada al cine por primera vez en 1933 y fue un éxito de taquilla que generó varias secuelas. La mayoría de ellas alejadas del concepto original de esta historia y de distinto signo, de acuerdo a Puig. En la década de 1990 hubo un remake en clave de comedia, con Chevy Chase como protagonista, aunque una de las versiones más terroríficas es El hombre sin sombra, con Kevin Bacon. Freddy Krueger La garra de Freddy Krueger, el elemento más emblemático del personaje de A nightmare on Elm Stree (1984) ha cambiado a lo largo de distintas películas en las que apareció. El guante original de la primera entrega tenía unas cuchillas de tan sólo diez centímetros, que también se utilizó en algunas escenas de la segunda, aunque en la mayor parte del metraje Freddy presentaba las navajas sobresaliendo de sus dedos, como unas “cuchillas orgánicas”.
En la tercera película usaron un guante parecido, pero con garras de doce centímetros; en la cuarta, quinta y en la sexta parte de la franquicia usaron distintos modelos de guantes con cuchillas más grandes y, finalmente, en Wes craven’s new nightmare (1994), el guante era mecánico, con unas cuchillas alargadas, formando cinco garras en lugar de las cuatro del guante original, asevera Alexis Puig en su libro. |

