Sábado 26 Octubre 2019

El cineasta Andrei Konchalovsky tiene como propósito “revelar la humanidad más profunda del genio Miguel Ángel y su convulso tiempo”, pero sin idealizaciones, y es a través de su última película, Il peccato presentada en la XIV Fiesta del Cine de Roma.

El estreno mundial de la cinta ha sido elegido como evento especial en el cierre del certamen romano, que ha atendido a la vida de este artista universal que legó a la posteridad obras maestras como El David y El Moisés.

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La historia

El cineasta Konchalovsky no se limita a narrar su sorprendente vida, sino que se adentra en su aspecto más íntimo, para mostrarlo como un hombre en búsqueda continua de inspiración, imbuido en las fantasías religiosas y supersticiones propias de su tiempo.

Michelangelo Buonarroti aparece involucrado en las luchas de poder entre los Medici y Della Rovere y su extensión a la Iglesia y al poder pontificio, para el que realizará obras que le valdrían el sobrenombre de El Divino, como los frescos de la Capilla Sixtina.

Alerto Testone

El actor que da vida al genio, Alerto Testone, explica en una conversación con que por ello encarna al maestro como un hombre “auténtico, verdadero, sucio, muy intenso, fuera de todo canon” y atormentado por toda clase de dudas existenciales.

De hecho, la poética de Il Peccato es una encrucijada entre la barbarie y la perenne necesidad de buscar belleza en un mundo que parece por momentos apocalíptico.

El historiador Antonio Forcellino celebra que la película haya de una vez por todas acabado con la imagen nacarada del Renacimiento, pues el mundo de Il peccato es crudo, trágico, impregnado por el refinado olor de la nobleza y el insoportable hedor de la calle.

Poblado por obreros de manos sucias que se dejan las uñas extrayendo mármol de Carrara para gloria de los artistas, papas despóticos, nobles de trajes sudados y guerreros bañados en sangre.

El genio

Testone, se preparó el personaje documentándose con historiadores, leyendo las cartas que el genio dejó y, por supuesto, estudiando los textos de Giorgio Vasari y su compendio Las vidas de los más excelentes pintores, escultores y arquitectos (1568).

Una de las cosas que más le sorprendió fue las disecciones que Miguel Ángel llevó a cabo para estudiar la anatomía humana y plasmarla en la roca: “Respiraba mármol, era un personaje increíble,” considera el actor.

Después emprendió el rodaje durante catorce semanas que le llevó por los burgos de la Toscana, por los que parece no pasar el tiempo, de perenne aspecto medieval, y los estudios de Cinecittà acogieron la réplica de la Capilla Sixtina, escenario de un enfrentamiento entre Miguel Ángel y Rafael.

Y también por las canteras de Carrara, donde tienen lugar las secuencias “más eléctricas”, las del genio buscando la materia prima de su arte. Y lo hace además entre actores que son mineros reales, una elección propia del neorrealismo adoptada por Konchalovsky.

Konchalovsky

El director ruso vuelve a apostar así por la historia, después de Paradise (2016), una disertación sobre el bien y el mal en un campo de concentración nazi que le valió el León de Plata de la Mostra de Venecia, exaequo con el mexicano Amat Escalante.

El retrato de aquellos tiempos y de la genialidad de Buonarroti ha llegado incluso a las manos del Papa Francisco. El cineasta entregó al presidente ruso, Vladimir Putin, una copia de la cinta y un libro con imágenes del rodaje, para que las entregase al pontífice argentino, y así lo hizo cuando se reunieron en audiencia privada el pasado julio en el Vaticano.