El XXXVI Concurso Nacional de Canto "Carlo Morelli", uno de los certámenes de ópera más importantes del país, premió con el primer lugar a Ethel Trujillo Amezcua, estudiante de la Licenciatura en Música de la Facultad de Artes de la BUAP. Realizado a finales de junio, en el certamen participaron más de 130 estudiantes de canto e intérpretes del país. Trujillo Amezcua fue una de las nueve finalistas que se presentaron en la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes, donde interpretó las piezas de Je veuxvivre, de Charles Gounod, de la ópera Romeo y Julieta, y Regnavanelsilenzio, de Gaetano Donizetti, de la ópera Lucia di Lammermoor. Luego de ser evaluada por un jurado conformado por directores de ópera, tenores y sopranos, la estudiante de la BUAP, quien es soprano lírico ligero, fue reconocida como la mejor voz de la noche y no sólo por ellos, la audiencia también le otorgó el premio Pro Ópera, Rosita Rimoch, asignado por votación secreta del público que asistente. Con una sonrisa en el rostro afirmó sentir una gran alegría por estos triunfos, "resultado de todo su esfuerzo y años de práctica", logrados en su tercer intento en este concurso, ya que en años anteriores quedó como semifinalista. Antecedentes musicalesSobre su formación se sabe que comenzó a tomar clases de música cuando era una niña y en ese entonces quería convertirse en pianista; sin embargo, al entrar a la preparatoria nació su interés por el canto. Su amor por este arte nació desde pequeña, ya que sus padres le ponían música clásica. Además, recuerda un evento significativo con su abuelo materno: "Cuando tenía ocho años, me regaló su guitarra y me dijo ´yo te veo madera para la música´, él siempre quiso ser músico y fue en ese momento cuando dije '¡wow, sí yo quiero estudiar música!'". Antes de comenzar la licenciatura estudió dos años de Técnico en Música, para adquirir los conocimientos previos que necesitaba, "al principio de la carrera mi idea no era cantar ópera, pero después cambió mi percepción cuando entré a la Compañía de Ópera de la BUAP y me dieron el rol del Cherubino en un montaje de Las bodas de Fígaro, de Mozart, ahí me di cuenta todo lo que involucraba este género, como cantar y actuar". "Cuando subo al escenario me olvido que soy Ethel y me convierto en alguien más, en un personaje, canto y actúo, y cuando se producen esos silencios en los que respiro y escucho cómo el público lo hace conmigo significa que están atentos a lo que sigue, todos estamos en sintonía, eso es algo increíble", dijo. Llegar a este punto no fue sencillo, ya que a pesar de contar con una buena técnica desde el principio, tuvo que trabajar mucho para encontrar esa fibra sensible en la música, sentirla y trasmitirla. Con este reconomiento,Ethel tendrá la oportunidad de participar en distintas presentaciones, como en un título de la temporada 2019 de la Ópera de Bellas Artes, un concierto de la temporada anual de la Filarmónica 5 de Mayo del estado de Puebla, un recital en alguno de los foros de la Coordinación Nacional de Música y Ópera del Instituto Nacional de Bellas Artes y un pase automático a las diversas actividades que realice la Sociedad Internacional de Valores de Arte Mexicano a lo largo del año. Recibirá la grabación de un recital, un traje de noche, una pintura de ella misma, una membresía de un año para el gimnasio y dinero efectivo por el triunfo de este concurso y por obtener el premio Pro Ópera, Rosita Rimoch. Entre sus planes figura participar en concursos de ópera en otros países como Alemania, España y Perú, así como audicionar en una escuela de arte vocales en Estados Unidos. "Una vez que me haya preparado en el extranjero quiero regresar y poner mi propia escuela de artes vocales, para preparar a nuevas generaciones de cantantes y así México pueda ser reconocido como uno de los mejores países del mundo en ópera". |