Lunes 29 Octubre 2018

Uno de los días más representativos de la cultura mexicana es el día de muertos, una fecha que combina la devoción por la muerte de este pueblo y el recuerdo de sus seres queridos que ya partieron.

Es una fecha para compartir con los difuntos el pan, la sal, el agua, la fruta y demás manjares. El ofrendar a los seres del otro mundo es una mezcla cultural que surgió en la época prehispánica pero que se enriqueció con la llegada de los europeos.

La ofrenda de muertos tiene elementos esenciales, si faltara alguno se pierde parte del encanto espiritual.

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El agua. Es la fuente de la vida, se ofrece a las ánimas para que mitiguen su sed después de su largo recorrido y para que fortalezcan su regreso. En algunas culturas simboliza la pureza del alma.

La sal. Elementos de purificación, sirve para que el cuerpo no se corrompa, en su viaje de ida y vuelta para el siguiente años.

Velas y veladoras. En la época precolombina se usaban rajas de ocote. La flama que producen significa la luz, la fe, la esperanza. Es guía para que las ánimas puedan llegar a sus antiguos lugares. En comunidades indígenas cada vela representa un difunto.

Foto: Agencia Enfoque

Copal e incienso. El copal era ofrecido por los indígenas a sus dioses ya que el incienso aún no se conocía, hasta que llegaron los españoles. Se utiliza para limpiar al lugar de los malos espíritus. Es el elemento que sublima la oración o alabanza.

Las flores. Adornan y aromatizan el lugar durante la estancia del alma; el alhelí y la nube significan pureza y ternura, y acompañan a las ánimas de los niños. También se acostumbra poner caminos de pétalos que sirven para guiar al difunto. El cempasúchil deshojada es el camino del color y olor que trazan las rutas a las ánimas.


Foto: Agencia Enfoque

El petate. En este día sirve para que las ánimas descansen así como de mantel para colocar los alimentos de la ofrenda.

El izcuintle. No debe faltar en los altares para niños. El perrito izcuintle ayuda a las almas a cruzar el caudaloso río Chiconahuapan, el último paso para llegar al Mictlán.

El pan. El ofrecimiento fraternal es el pan. La iglesia lo presenta como el "Cuerpo de Cristo".

El gollete y las cañas. Se relacionan con el tzompantli. Los golletes son panes en forma de rueda y se coloca en las ofrendas sostenidos por trozos de caña. Los panes simbolizan los cráneos de los enemigos vencidos y las cañas las varas donde se ensartaban.

Estos son los elementos que acompañan a las ofrendas desde sus orígenes, pero con el paso de los años se han agregado otros componentes para rememorar a los fieles difuntos como el retrato, la imagen de las Ánimas del Purgatorio, el mole, las calaveras de azúcar, el licor, la cruz grande de ceniza y el papel picado.