Tres días después del incendio que devastó parte de la catedral de Notre Dame de París, la conmoción provocada por el accidente, que ha dado la vuelta al mundo, dejó el paso a los homenajes, con los bomberos en el centro de los mismos, héroes por haber salvado lo esencial del templo. Recibidos en el Elíseo por el presidente, Emmanuel Macron, muchos del medio millar de los que participaron en la extinción de las llamas fueron aplaudidos posteriormente en el Ayuntamiento, a dos pasos de Notre Dame. Los bomberos fueron aclamados, responsables de haber evitado que las llamas -cuyo origen, según la investigación, fue accidental-, redujeran a cenizas el monumento gótico, que se mantiene en pie, desprovisto de cubierta, pero reconocible desde el exterior. Ante cientos de personas, se leyeron fragmentos de la obra de Víctor Hugo ambientada en el templo y sonaron pasajes de Bach, antes de que el deán de Notre Dame, Patrick Chauvet, tomara la palabra para asegurar que la repercusión planetaria que ha tenido el incendio le ha hecho darse cuenta de que es "la catedral del mundo". Del heroísmo de los bomberos se ha destacado estos días la figura de su capellán, Jean-Marc Fournier, que ya estuvo activo durante la noche de los atentados terroristas del Bataclan el 13 de noviembre de 2015 y que volvió a estarlo el pasado lunes. EFE |