22 Septiembre 2019

Las mujeres tzeltales del sureste de México están rompiendo barreras, interpretando la música ancestral de sus pueblos cuya ejecución estaba reservada para los hombres. En una lucha en la que algunas ganan el respeto y reconocimiento, otras desisten ante la discriminación de género.

Inclusión

Blanca Estela Gómez, de 25 años de edad y una de las cuatro mujeres que han decidido incursionar en la música tradicional, cuenta que la pasión le llegó cuando empezó a conocer su ancestral cultura, gracias a los talleres que ofrecen en la Casa de la Cultura de Oxchuc, localidad del estado mexicano de Chiapas.

“Me llamó mucho la atención de querer aprender cuando escuchaba la música tradicional a través de rezos que hacia la familia; eso me dio la sensación de querer ejecutar bien la guitarra”, comenta.

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El rescate

Hace cinco años, la Casa de Cultura de Oxchuc mantiene una campaña de inclusión, entre cuyos objetivos está el abrirle la puertas a las mujeres que estén interesadas por aprender a tocar los instrumentos musicales y las melodías que acompañan al llamado Pat O’tan , que en tzeltal significa “discurso ceremonial,” del Kavilto (rezador o curandero).

“Lo que decían nuestros abuelos, y tienen razón, la música es sagrada. Hay partes que la música sólo es para hombres. Ahorita no lo vemos así. En mi caso como maestro de música tradicional, no quiero distinguir o no quiero apartar a las mujeres, por algo dicen que hay equidad de género; aquí aprenden por igual, y es muy bonito,” explica Manuel Santis Gómez, maestro de música tradicional.

Romper tradiciones

Los nativos de Oxchuc se consideran guardianes de una cultura ancestral. En ella no sólo se albergan melodías y letras, también se contiene la identidad y se plasman mundos de manera poética.

Enseñan a las mujeres a tocar la guitarra y a concienciar a los nativos de que la mujer también es fuerte; “desafortunadamente no dejan hacer a la mujer lo que un hombre hace; ya no, aquí vamos por iguales,” indica Santis Gómez.

Son las primeras mujeres que pretenden romper los mitos, ya que para los pueblos indígenas la música, además de ser una expresión ancestral cultura, es una oportunidad de que ésta, sus tradiciones y su lengua sobrevivan al olvido y el desuso.