En el Vaticano, el papa Francisco declaró este domingo, 4 de septiembre de 2016, la santidad de la Madre Teresa, una religiosa que se convirtió en un símbolo de una Iglesia católica que se buscó acercarse más a los pobres. Incluso antes de que el sumo pontífice acabara de pronunciar el rito de canonización, la multitud congregada en la plaza de San Pedro para la misa al aire libre estalló en aplausos. Varios miles de peregrinos de todas las condiciones sociales llenaron la plaza para seguir la ceremonia de canonización. Pese a que se esperaba una mayor afluencia, los cálculos eran conservadores, debido a la constante amenaza del terrorismo islámico en Europa, por lo que se desplegó un total de 3 mil elementos de seguridad en el Vaticano; además, del cierre del espacio aéreo de la zona. La canonización contó también con la presencia de 13 jefes de estado. Por su parte, Francisco invitó a mil 500 indigentes que tendrían asientos reservados y una comida con pizza napolitana en el auditorio vaticano. El reverendo Brian Kolodiejchuk, quien lideró la iniciativa para santificarla, aseguró que Francisco reconoció que la Madre Teresa no sólo compartía con los desposeídos la pobreza material, sino también la carencia espiritual de aquellos que sentían ser "no amados, no deseados, no atendidos". La madre Teresa, cuyo nombre original era Agnes Gonxhe Bojaxhiu, nació un 26 de agosto de 1910 y llegó a India en 1929 como parte de la orden de Loreto. En 1946 fundó una nueva orden dedicada a cuidar de los "más pobres entre los pobres". En 1950, fundó las Misioneras de la Caridad, que se convirtió en una orden global de monjas identificadas por sus saris con franjas azules. Sus obras humanitarias le valieron en 1979 el premio Nobel de la Paz. Con información de El Universal |