Lunes 26 Septiembre 2016

Los dos principales candidatos presidenciales de Estados Unidos, Hillary Clinton y Donald Trump, así como el moderador, el periodista Lester Holt, se preparan para el debate del lunes, que se espera sea el más visto en la historia de este país.

Con una audiencia que podría superar los 100 millones, dos de los tres participantes del debate se preparan intensamente. Trump, en cambio, se prepara con menor devoción para el encuentro, en el que esencialmente actuará como lo sienta, lo que hasta ahora le ha sido favorable.

De acuerdo con personas cercanas a las campañas de ambos candidatos presidenciales, consultados por el diario The New York Times, en tanto que la campaña de la demócrata Clinton ha dedicado los últimos cuatro días a pulir su estrategia, el republicano Trump se concentraría sólo durante el domingo para el debate.

Varios informes de prensa han señalado que la gran incógnita que enfrenta Clinton en sus preparaciones es cuál de los diferentes aspectos de la personalidad de Trump deberá encarar en el debate auspiciado por la Universidad de Hofstra.

A juzgar por los debates durante la elección primaria, Trump podrá presentar dos facetas de su personalidad; uno, la más conocida, el agresivo combatiente que lanza insultos y que fanfarronea de sus supuestos logros como empresario como evidencia de su capacidad para gobernar un país.

La otra faceta, más rara, es la de un rival más mesurado, que responde a las críticas con argumentos y que es capaz de proyectar una imagen de estadista y de autocontrol.En ese sentido, el principal enemigo de Trump podría ser él mismo.

Según el recuento del Times, Trump se rehúsa a memorizar respuestas y a aprender nuevos datos e información que apoyen sus propuestas; además de que a su equipo le preocupa su capacidad para mantener la concentración durante los 90 minutos que durará el debate.

Este lunes podría representar un momento definitivo en una de las campañas más divisivas de la historia moderna de Estados Unidos.