El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, aprobó este jueves, 29 de diciembre de 2016, una serie de sanciones diplomáticas y económicas contra Rusia por su presunta intervención en los comicios de noviembre. Un funcionario estadounidense informó que 35 diplomáticos rusos han sido expulsados y se cerraron los complejos de Moscú en Nueva York y Maryland como respuesta a un presunto hackeo contra el Comité Nacional Demócrata durante la contienda presidencial. El FBI y el Departamento de Seguridad Nacional difundieron investigaciones que demostrarían cómo dos grupos de hackers ligados al gobierno de Vladimir Putin atacaron a "partidos, centros de pensamiento y universidades estadounidenses". Agregaron que los ataques incluyeron robo de contraseñas a través de malware y suplantación de identidad en perfiles en línea, durante el verano de 2015 y la primavera de 2016, con el fin de apoyar a la victoria de Donald Trump. A través de un informe de 13 páginas detallaron las herramientas y la infraestructura utilizada; lo que a decir de Estados Unidos, demostraría cómo Rusia violó las normas internacionales de comportamiento. Frente a ello, el gobierno estadounidense dará 72 horas a los diplomáticos para salir del país y les negará el acceso a los dos complejos a partir de la tarde del viernes, 30 de diciembre, además de haber sido declarados como "personas non gratas". El presidente de Estados Unidos señaló que esta acción es consecuencia de advertencias previas al gobierno ruso y es una respuesta apropiada para a los esfuerzos para dañar los intereses estadounidenses. En respuesta, la Cancillería de Rusia advirtió que las medidas –calificadas como mentiras presentadas cínicamente– serían contraproducentes para el restablecimiento de las relaciones bilaterales entre ambas naciones. "El gobierno saliente de Estados Unidos no ha renunciado a su esperanza de dar un último golpe a las relaciones con Rusia… Utilizando filtraciones, obviamente inspiradas en los medios de comunicación estadounidenses. Está tratando de amenazarnos nuevamente con la expansión de sanciones antirrusas". Aseguró que el gobierno de Obama no se ha preocupado por el futuro de las relaciones bilaterales y aseguró que "la historia difícilmente lo perdonará por mostrar desinterés e indiferencia por lo que pase una vez que deje la Casa Blanca". Sostuvo que Estados Unidos no tiene "una sola evidencia" de sus acusaciones y advirtió que las acciones contra su personal diplomático se verían reflejada en medidas hostiles contra los diplomáticos estadounidenses. |