El presidente Donald Trump, ha advertido el domingo 11 de enero que Estados Unidos se quedará con Groenlandia “de una forma u otra”, ya que de lo contrario terminará siendo controlada por Rusia y China. El mandatario estadounidense sostuvo que controlar la isla, rica en minerales, es un asunto crucial para la seguridad nacional de Estados Unidos debido al aumento de actividades militares rusas y chinas en el Ártico.
Dinamarca y otros países aliados europeos han expresado conmoción ante las amenazas de Trump sobre la isla Groenlandia, la cual desempeña un papel crucial estratégico entre América del Norte y el Ártico, y donde Estados Unidos tiene una base militar desde que culminó la Segunda Guerra Mundial. Groenlandia fue una colonia danesa hasta 1953, y después de 26 años obtuvo su autonomía y contempla eventualmente aflojar sus vínculos con Dinamarca. La gran mayoría de la población de la isla y los partidos políticos han mencionado no querer quedar bajo control estadounidense, e insisten en que los mismos groenlandeses son quienes deben decidir su propio futuro. La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, advirtió la semana pasada que cualquier intento de Estados Unidos de adquirir Groenlandia por la fuerza destruiría 80 años de vínculos de seguridad transatlánticos. Por otro lado, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, aseguró que se está trabajando en el reforzamiento de la seguridad en la región del Ártico.
Los 32 países que conforman la OTAN ya debatieron la situación de Groenlandia la semana pasada en Bruselas, en donde se barajaron varias opciones, como el refuerzo del número de buques en el Ártico, pero hasta el momento no se ha decidido nada en concreto. La semana pasada, el ministro francés de Relaciones Exteriores, Jean-Noel Barrot, aseguró que países como Francia, Alemania y Polonia se encuentran analizando la mejor manera de responder a Estados Unidos de manera “convincente y contundente”.
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