Viernes 30 Enero 2026

El fiscal general de los Estados Unidos, Pam Bondi, anunció este viernes 30 de enero el arresto del periodista y presentador de la cadena CNN, Don Lemon, así como otras cuatro personas más, por su presunta conexión con el “ataque en la Iglesia Cities” en St. Paul, Minnesota. 

Por un lado, la defensa de Lemon alega que fue detenido por su reportaje del pasado 19 de enero durante una protesta contra los operativos del ICE en Minnesota dentro de la iglesia. Por otro lado, la justicia estadounidense lo acusa directamente de ser uno de los coordinadores del “ataque” contra el centro religioso de Minnesota. 

En cuanto a las acusaciones, la defensa de Lemon asegura que el cubrimiento de las protestas del 19 de enero fue una labor meramente periodística, “no diferente de la que siempre se ha hecho” durante sus 30 años de carrera. 

Lemon, actualmente un periodista dedicado al periodismo independiente, se encontraba en Los Ángeles cubriendo los Premios Grammy cuando fue abordado por agentes y puesto bajo custodia por las autoridades. 

Ante su arresto, el equipo legal del periodista denunció lo ocurrido, calificandolo como “un ataque contra la libertad de expresión” consagrada en la primera enmienda de la Constitución estadounidense. 

"En lugar de investigar a los agentes federales que mataron a dos manifestantes pacíficos en Minnesota, el Departamento de Justicia de Trump destina su tiempo, atención y recursos en este arresto, y esa es la verdadera acusación de irregularidad en este caso", se lee en un comunicado de Abbe Lowell, abogado del periodista.

El Departamento de Justicia del Gobierno de Donald Trump intentó presentar cargos contra ocho personas, incluido el periodista Lemon, invocando para ello una ley que protege a quienes participan en servicios religiosos en lugares de culto. 

No obstante, un juez, quien ya ha revisado las pruebas, sólo autorizó los cargos contra tres personas y rechazó los presentados contra Lemon y los demás acusados, considerando las pruebas como insuficientes. 

Poco después, la fiscalía solicitó a una corte federal de apelaciones que se llevará a cabo la emisión de las órdenes de arresto, pero estas fueron denegadas.