El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, y su homólogo de China, Xi Jinping, sostuvieron una llamada telefónica este miércoles para abordar una serie de asuntos geopolíticos: desde la guerra en Ucrania a la situación de Taiwán, pasando por las negociaciones con Irán y las necesidades petroleras de China. La conversación entre ambos mandatarios forma parte de los preparativos para la cumbre que los mandatarios de las dos principales economías del mundo celebrarán en Pekín el próximo abril, y marca un paso más en la notable distensión entre ambas potencias. En un mensaje en sus redes sociales, Trump ha descrito a la conversación como “excelente”, y ha precisado que si bien la llamada ha sido larga, se abordaron múltiples asuntos, incluidas cuestiones comerciales y militares. También, de acuerdo con Trump, China ha aceptado comprar más semillas de soja de Estados Unidos, uno de los grandes objetivos de la Casa Blanca en su relación con el gigante asiatico.
De acuerdo con la información divulgada por el presidente republicano, China ha acordado elevar a 20 millones de toneladas su compra de semillas de soja para la cosecha actual, frente a los 12 millones previstos hasta ahora. Para Estados Unidos, vender la semilla de soja a China (el mayor consumidor de soja del mundo) es un paso fundamental para el beneficio de los granjeros estadounidenses, especialmente en el centro del país, donde los cultivadores de dicha semilla han sido uno de los pilares del apoyo electoral de Trump y el Partido Republicano. No obstante, durante la conversación telefónica, el presidente chino también ha lanzado una advertencia sobre Taiwán, la isla autogobernada y democrática que Pekín reclama, considerándola parte de su territorio.
De acuerdo con la versión china de la conversación entre ambos mandatarios, Xi también declaró que ambos países deben aumentar su comunicación, crear confianza mutua, gestionar adecuadamente sus diferencias y expandir la cooperación entre ambos estados. |