El sector empresarial de los Estados Unidos ha solicitado al Congreso y a la administración federal mantener el carácter trilateral del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y garantizar certidumbre jurídica y regulatoria durante su revisión este año, al considerar que ello es indispensable para la competitividad de Norteamérica. En una carta enviada al Comité de Finanzas del Senado, la Cámara de Comercio de Estados Unidos subrayó que el acuerdo ha generado beneficios sustanciales para los trabajadores, agricultores y las empresas estadounidenses. Sin embargo, advirtió que el proceso de revisión debe enfocarse en fortalecer los lazos trilaterales, asegurando el cumplimiento pleno del tratado y ofreciendo confianza a los inversionistas mediante un procedimiento ordenado y transparente. “El T-MEC proporciona a los generadores de empleo la certeza que necesitan para invertir, contratar y crecer”, afirmó el organismo empresarial, al insistir en que la naturaleza trilateral del pacto no debe erosionarse. También alertó que la adopción de reglas divergentes entre socios incrementaría costos de cumplimiento y fragmentaría cadenas de suministro altamente integradas. En el sector automotriz, la Cámara señaló que endurecer aún más las reglas de origen podría afectar la competitividad regional. Citó datos de la Comisión de Comercio Internacional de Estados Unidos que indican que la inversión anual en manufactura de vehículos creció 164% en los cuatro años posteriores al anuncio del acuerdo. Respecto a la inversión, pidió preservar y fortalecer los mecanismos de protección a inversionistas ante casos recientes de “discriminación y expropiación” denunciados por empresas estadounidenses en México. En el ámbito energético, propuso colocar la integración regional en el centro de la revisión e incluso avanzar hacia una alianza energética norteamericana que refuerce la seguridad energética y reduzca dependencias externas. El posicionamiento empresarial también incluyó señalamientos hacia Canadá y México. En el caso de Canadá, se mencionaron pendientes en acceso al mercado lácteo, protección de propiedad intelectual y políticas digitales y farmacéuticas consideradas discriminatorias. Por su parte, en relación con México, advirtió que la reciente reforma constitucional en materia judicial podría plantear desafíos para la independencia judicial y la autonomía regulatoria, lo que eventualmente podría entrar en conflicto con disposiciones del T-MEC en materia de solución de controversias laborales y órganos reguladores independientes en sectores como energía, telecomunicaciones y competencia económica. Desde el sector agropecuario, Krista Swanson, economista en jefe de la National Corn Growers Association, destacó que el acuerdo ha brindado estabilidad y acceso estable a mercados. Advirtió que sin el tratado los agricultores enfrentarían mayor incertidumbre y posibles disrupciones comerciales. Por su parte, Jason Marczak, vicepresidente y director senior del Centro para América Latina Adrienne Arsht del Atlantic Council, consideró que el presidente Donald Trump probablemente continuará cuestionando la utilidad del tratado durante la primavera, en el marco de las negociaciones y del calendario electoral en Estados Unidos. |