Cuetzalan, más que un Pueblo Mágico

Esta comunidad de la Sierra Norte fomenta, entre otras cosas, el turismo y local, nacional y extranjero; hay misticismo y apego a las costumbres Anatanael Medina La denominación Pueblo Mágico es un reconocimiento a destacadas comunidades del país. Estas poblaciones deben estar, en primer lugar, en el imaginario colectivo, así como representar opciones atractivas y diferentes para quienes los visitan. Cabe decir que también es un refuerzo a quienes habitan esos lugares y han guardado para todos, la riqueza cultural e histórica que encierran. Un Pueblo Mágico es una localidad que tiene atributos simbólicos, leyendas, historia, hechos trascendentes y cotidianidad, que emana en cada aspecto socio-cultural y que es también una oportunidad para el aprovechamiento turístico. El estado de Puebla, tiene en este momento a Cuetzalan, Zacatlán, Pahuatlán, Chignahuapan, Cholula, Tlatlauquitepec y Xicotepec dentro de este listado que en últimos meses ha dado auge turístico y económico a quienes ingresan. A pesar de que algunas de estas nominaciones han generado polémica entre los conocedores del ramo turístico, quienes aseguran que son hechas “al vapor” o se mueven por intereses políticos, es cierto que cada uno de estos lugares tiene atractivos inigualables que ofrecer a cada visitante. Tal es el caso de Cuetzalan, que muy por encima de este reconocimiento, es uno de los municipios emblemáticos de la entidad. En este sitio se encuentran las ruinas de Yohualinchan, antigua ciudad donde habitaron otomíes y totonacos, de quienes especulan algunos expertos, edificaron también la ciudad gemela de El Tajín, pues no sólo la arquitectura es la misma, sino que sólo están a una distancia de siete kilómetros. Entre las fiestas más sobresalientes se encuentra la Danza de los Quetzales, representación indígena del vínculo entre la vida de los colectores de plumas y el universo. Otro de los festejos de gran arraigo y tradición, es la Danza de los Voladores, una variante más de esta tradición, pues se han encontrado estas costumbres desde la Huasteca Potosina hasta países de Centroamérica. En Cuetzalan existe un amplio abanico de opciones gastronómicas, productos de la combinación de elementos españoles e indígenas, entre los que destacan: cecina ahumada, tlayoyos con hongos, mole regional, pipián y acamayas, por mencionar algunos. Si de debidas se trata, los visitantes disfrutarán de un exquisito vino artesanal de maracuyá o café, así como un xocoatol (atole fermentado) o el tradicional yalixpa (vino de yerbas y cítricos).
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