Dan pensión vitalicia a familia de policía caído

La administración de San Martín Texmelucan otorgará el pago de forma quincenal y hasta que los dos hijos del occiso cumplan la mayoría de edad  Agencias PolicíaDurante la sesión ordinaria de Cabildo correspondiente al mes de enero de 2014, el Ayuntamiento de San Martín Texmelucan aprobó una pensión vitalicia para la familia de Cristian Brandon Hernández Arroyo, policía auxiliar de Santa Catarina Hueyatzacoalco, 19 años de edad, quien murió en cumplimiento de su deber. De acuerdo con lo informado, el monto de la pensión autorizada por las autoridades texmeluquenses corresponde al salario que tenía el elemento en vida; la entrega se realizará de manera quincenal. Sin embargo, ayer durante el homenaje que le rindió el municipio, elementos compañeros del hoy occiso revelaron a El Popular, diario imparcial de Puebla, Hernández Arroyo no contaba con seguro social ni de vida, y que los 800 o hasta 900 pesos que ganaba a la semana, los obtenía de las cooperaciones de vecinos de Hueyatzacoalco, junta auxiliar que cuenta con tan sólo seis elementos, ahora cinco, para dar seguridad a sus habitantes. La pensión autorizada para los beneficiarios entrará a partir de esta fecha, será otorgada hasta que los hijos del hoy occiso (dos menores) cumplan la mayoría de edad. Especialistas señalaron que la aprobación de la pensión vitalicia responde al cumplimiento de los artículos 115 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos; 102,103 y 105 fracción III de la Constitución Política del Estado Libre y Soberano de Puebla; 2, 3, 78 fracción IV, 79, 82, 83, 85, 86 y 143 de la Ley Orgánica Municipal así como en el artículo 1 y 5 de la Ley de Hacienda Municipal del estado. El homenaje Tres días después de que el joven elemento auxiliar Cristian Brandon Hernández perdiera la vida al estallarle un artefacto explosivo en el fraccionamiento Estrella, en la colonia Ojo de Agua, en San Martín Texmelucan, autoridades de aquel municipio le brindaron un homenaje, sin embargo se hizo a puerta cerrada, en particular, pues se prohibió la entrada a los medios de comunicación. Cabe destacar que desde la explosión del artefacto, ocurrida el pasado lunes, las autoridades no han emitido una postura oficial al respecto. Pese a que se ha dado la pensión vitalicia, las autoridades municipales ignoran el curso de las investigaciones, que están en manos de la Procuraduría General de Justicia, dependencia que tampoco ha proporcionado información al respecto. La orden fue expresa, “los medios no pasan”. La mañana de miércoles se llevó a cabo la ceremonia para rendir honores al cuerpo presente del caído en cumplimiento de su deber. El evento tuvo lugar en las instalaciones de la Secretaría de Seguridad Pública de Texmelucan, frente a la Presidencia Municipal, en compañía de otros uniformados, familiares, amigos y vecinos del ahora occiso, que deja en la orfandad a dos hijos, uno de ellos, de tres meses de edad. Teodoro Ixtlapale Caporal, presidente municipal de Texmelucan, impidió la entrada de los medios de comunicación, para no alimentar las quejas y exigencias, no sólo de los familiares del uniformado caído en servicio, sino de familiares de policías que están en servicio, pues no cuentan con el apoyo necesario. Durante el homenaje salió a relucir que la actual administración no ha dotado de uniformes ni equipo a los elementos del municipio, por lo que en ese momento ignoraban qué tipo de apoyo recibiría la familia del afectado. El percance El lunes por la tarde, alre­dedor de las 16:30 horas, una mujer de nombre Gri­selda Miranda, de oficio prestamista, recibió un paquete sos­pechoso en su domicilio de la calle Álvaro Obregón número 47, en el fraccionamiento antes mencionado, de la junta auxi­liar de San Rafael Tlanalapan. La mujer ya había recibido amenazas de muerte debido a los altos intereses que cobra, por lo que al llegar el paquete, envuelto como un regalo, sospecho de él. Tras esto decidió llamar a la policía, y al lugar acudió Hernández Arroyo. El joven elemento trasladaba el artefacto hasta la batea de su camioneta, había sido dejado a la entrada del domicilio de la mujer, cuando estalló y lo arrojó cien metros; la unidad quedó deshecha. El hombre murió de forma instantánea, y pese al arribo de cuerpos de emergencia el joven había perdido la vida; de las primeras investigaciones se desprendió que el arte­facto explosivo estaba hecho de C-4, con un deto­nante de gas, lo cual representa un trabajo de experto, pues se trata de un explosivo plástico de gran poder y uso militar, de casi la misma capacidad destructiva que la dinamita.
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