Aunque inició como una capilla más, con el paso del tiempo el inmueble se ha convertido en el emblema de los fieles católicos de la región; el 22 de mayo la comunidad volverá a estar de manteles largos Míriam PEDRAZA Corresponsal La parroquia de Santa Rita Tlahuapan está de manteles largos, pues celebra su 150 aniversario. El templo, que data del siglo 17, fue erigido como capilla, sin embargo, al paso del tiempo fue designada como parroquia. Se realizan dos fechas de festejo, la primera el 4 de abril y la segunda el 22 de mayo. Por su parte, los pobladores se han encargado de preparar el recinto, que resguarda el fervor católico de una comunidad llena de tradición e historia. Abogada de lo imposible El nombre del templo fue asignado en honor a santa Rita de Casia, una mujer que con sus acciones se hizo merecedora de la devoción católica. La también llamada Abogada de lo imposible nació en Rocca Porena, al oeste de Casia, Italia, en 1381 y falleció el 22 de mayo de 1457. Su verdadero nombre era Margarita, sin embargo, desde pequeña fue conocida como Rita. El sobrenombre por el cual es conocida se originó desde su nacimiento, pues su madre, una mujer mayor y estéril, logró concebirla gracias a las oraciones y penitencias que realizaba. De esta manera, el “primer imposible” fue vencido; poco después la ahora santa contrajo nupcias con Paolo Mancini, sereno de la población de Rocca Porena. La reputación de Paolo pronto se reflejaría en su hogar, pues con un carácter déspota y violento fue señalado como un delincuente en la comunidad. El matrimonio estuvo lleno de sufrimiento y violencia, sin embargo, Rita buscaba refugio en la oración. Como fruto de la unión nacieron los mellizos Jacobo y Paolo. Tiempo después, Mancini, quien se había ganado varios enemigos por sus fechorías, fue emboscado y asesinado. Posterior a esto, en 1416, Rita se dedicó a obras de caridad y pasaba largos ratos en oración y meditación. Con su juventud por delante, la mujer deseaba ser religiosa, pero las comunidades de monjas del convento agustiniano de Santa María Magdalena sólo recibían a “vírgenes”. Pese a esta resolutiva, Rita aprovechó para espiritualizarse y socorrer a los necesitados. En 1417 sus vástagos fallecieron por causas naturales. Cabe señalar que Rita preparó de manera espiritual a los adolescentes para buscar el arrepentimiento y piedad de Cristo, además, la mujer suplicaba por que ambos fallecieran para que al crecer no recurrieran a la venganza por la muerte de su padre. Libre de compromisos familiares, las hermanas agustinas hicieron una excepción y la aceptaron en la comunidad. Una vez admitida como religiosa se dedicó con la más estricta disciplina a cumplir los reglamentos de la congregación y obedecer a sus superioras. Además, atendió a las hermanas enfermas y rezó por la conversión de quienes recurrían al auxilio de Cristo para así obtener prodigios a larga distancia. Se dice que en 1428 Rita recibió de manos de Cristo un estigma divino: la marca de la corona de espinas que Jesús había padecido en la cruz, representadas por una astilla de madera clavada en la frente. Las monjas se la extrajeron y la guardaron como reliquia sagrada, sin embargo, cada madrugada el hecho se repetía, por ello la herida de la santa permanecía abierta y despedía un olor que se mantuvo el resto de su vida. Debido a una fuerte enfermedad, santa Rita falleció el 22 de mayo de 1457. Su cuerpo se conserva incorrupto. Construcción de la parroquia En 1800, las haciendas de Santa Rita Tlahuapan y San Nicolás Ixtlahuacán fueron absorbidas por San Francisco Apapasco para definir cada localidad. Al ser la parroquia del Divino Salvador de San Salvador El Verde la más antigua de la región, todas las ermitas y comunidades recibían ahí sus oficios religiosos. Según investigaciones y datos recabados por Lucero Hasman Cossio, la cronista del municipio, sobre la hacienda denominada Santa Rita de Casia, donde se ubican los orígenes de la parroquia, existen vestigios desde 1726 en el Archivo General de la Nación. La cronista afirma que cuando desapareció la hacienda ya existía el pueblo de Santa Rita Tlahuapan, pues desde 1791 aparece en el archivo de padrones, además, la capilla fue reconocida como iglesia de la comunidad. En 1865 la ermita del pueblo fue elevada a la categoría de parroquia, según consta en los archivos del Arzobispado de la Catedral de Puebla: “En la ciudad de Puebla de los Ángeles, a dos de Abril de 1865 el Excelentísimo Señor Don José María Colina y Rubio, por la gracia de Dios y de la Santa Sede Apostólica; Dignísimo Obispo de ésta Diócesis, hace constar el nuevo nombramiento de ésta nueva parroquia de Santa Rita Tlahuapan” (sic). Tradición e historia La parroquia de Santa Rita Tlahuapan celebró este año su 150 aniversario de haber sido construida, ante ello, los pobladores muestran su júbilo por poseer uno de los recintos con más tradición e historia de la región. Jaripeos, instalación de juegos mecánicos y actividades deportivas forman parte de los festejos a los cuales acuden cientos de fieles, quienes no olvidan las misas y rosarios realizados en la parroquia. Los habitantes del municipio han sido cuidadosos en el mantenimiento del templo, por ello, pese al tiempo trascurrido desde su edificación, se encuentra en buenas condiciones, pues cada fin de semana las familias católicas acuden desde muy temprano tras el repicar de la campana para escuchar la misa dominical. La parroquia ha sido atendida por diversos párrocos, quienes aceptaron dirigir la fe católica en el municipio. De acuerdo con los registros del padre Jorge Ugarte Sandoval, los sacerdotes Miguel Ramírez, Francisco Cruzado, Manuel Huerta, Benito Morales, Vicente Carranza, Lucas Alonso, Francisco Ruiz, Guillermo Campos y Mariano López, entre otros, protegieron el santuario. |