Se mantienen en la inspectoría de San Vicente Ferrer y colonias aledañas las labores de saneamiento ante la contaminación generada el pasado fin de semana por el derrame de aguas residuales al colapsarse el biodigestor de la empresa Productos Agropecuarios de Tehuacán (Patsa). En conferencia de prensa, el representante legal de la empresa, Jorge García de la Cadena Romero, reconoció que aún se atiende a los vecinos de la zona que resultaron afectados y también se realizarán acciones en calles aledañas de estos asentamientos, ya que sólo se atendieron las vialidades principales.
Reiteró que Patsa se comprometió a cubrir los daños al 100 por ciento, por lo que se recubrirán con pintura las paredes de cinco casas que resultaron afectadas, además de que a las familias se les repondrán todos los electrodomésticos que perdieron. Añadió que se iniciarán las gestiones de donación del terreno que se requiere para realizar la ampliación de una de las avenidas principales de la inspectoría. Además, indicó que la empresa contratará un perito para que se verifique el biodigestor y se determine si la ruptura fue provocada en un acto vandálico o fue por alguna falla de la construcción; una vez que se tengan los resultados de la inspección, se interpondrá la denuncia penal correspondiente ante la Fiscalía General del Estado (FGE) de Puebla. Puntualizó que el agua que inundó la zona, al ser de tipo residual que puede ser utilizada para riego de cultivos, no causará riesgo de contaminación, pero en caso de que registrará alguna afectación a la salud, ésta se atenderá con médicos particulares. García de la Cadena dijo que el biodigestor se encuentra clausurado, por lo que las aguas residuales de la empresa serán tratadas en las dos lagunas donde antes se ubicaba el rastro de aves, esto mientras se investiga y determina en dónde será factible colocar un biodigestor que no ponga en riesgo a la ciudadanía. Por su parte, la inspectora de San Vicente Ferrer, Rosa López Hernández, indicó que mientras se hace la reparación de las viviendas afectadas, se debe habilitar un albergue para las familias, ya que a pesar de que se hicieron labores de limpieza y saneamiento, aún persiste el mal olor del agua residual. Puntualizó que desde la construcción del biodigestor, los pobladores hicieron señalamientos e incluso giraron diversos oficios a dependencias como Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) para que se realizara una supervisión. |
