Estados Unidos oficializó la aplicación de un arancel del 10% a las importaciones provenientes de México y otros países, como parte de una nueva política comercial relacionada con el combate al trabajo forzoso en las cadenas de suministro. La medida entró en vigor este 24 de julio y sustituye el esquema temporal de tarifas que estaba vigente. La decisión fue anunciada por la Representación Comercial de Estados Unidos (USTR), que concluyó una investigación bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974 sobre el presunto incumplimiento de alrededor de 60 economías para prevenir el uso de trabajo forzoso en la producción de bienes. Te puede interesar: Estados Unidos no renueva el T-MEC, pero acuerdo seguirá vigente hasta 2036 El titular de la USTR, Jamieson Greer, afirmó que la medida busca presionar a los socios comerciales para reforzar sus mecanismos de vigilancia.
La resolución establece un arancel del 10% para países que cuentan con prohibiciones sobre trabajo forzoso, entre ellos México, Canadá, Reino Unido, Argentina e India, mientras que otras economías enfrentarán una tarifa de 12.5%. Tras el anuncio, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard Casaubón, aseguró que la medida no modifica las condiciones comerciales para México, ya que más del 80% de las exportaciones mexicanas continúan libres de arancel al cumplir con las reglas de origen del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). En un breve video, explicó que el nuevo gravamen sustituye un esquema previo y no representa una carga adicional para la mayor parte de las exportaciones mexicanas. Agregó que la decisión fue comunicada previamente a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo por el representante comercial estadounidense. Entre las mercancías exentas de esta disposición se encuentran los productos amparados por el T-MEC, además de combustibles, alimentos, fertilizantes y bienes sujetos a aranceles sectoriales específicos, como automóviles, acero, aluminio y medicamentos.
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