Sábado 18 Febrero 2012
Español, náhuatl e inglés son los idiomas que se enseñan KARINA ÁLVAREZ SAN BUENAVENTURA Nealtican.- Esta escuela es trilingüe: se enseña náhuatl, castellano y también inglés. A pesar de que su nombre es “Escuela Bilingüe indígena Niños Héroes de Chapultepec”, las necesidades de la comunidad han llevado a las autoridades a buscar las herramientas necesarias para comunicarse con los estudiantes e incorporarlos al sistema educativo y así agregaron una lengua más. La migración es la principal causa para que ahora también se enseñe inglés a los niños indígenas de Nealtican. Este municipio es uno de lo que más reflejan migración hacia Estados Unidos, y el fenómeno provoca que se muden familias completas hacia “el otro lado” para obtener una mejor calidad de vida. Así, los padres sacan a sus hijos desde muy pequeños de la entidad y crecen en el país vecino hablando algo conocido como “chicano”, que es una mezcla entre inglés y español. Sin embargo, esas familias no se van con la idea de vivir allá para siempre, sino que en algún momento ven la necesidad de regresar a sus lugares de origen. Pero se enfrentan a un problema, y es que deben inscribir a sus hijos “chicanos” a la escuela, entonces cuando ven que hay una escuela bilingüe indígena, los inscriben, con la intención de que sus hijos continúen con el inglés. Lo anterior podría sonar gracioso, pues las escuelas indígenas son consideradas bilingües porque enseñan náhuatl y castellano, aunque eso lo desconocen los padres de familia que regresan del norte. Ante esta situación, Juan Alfredo Juárez Rodríguez, director de la institución estudiantil, buscó hacer un convenio con la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) a fin de que estudiantes de la licenciatura en Lenguas les enseñaran inglés a sus alumnos y lo logró. Desde hace varios meses, estudiantes que realizan su servicio social se han dado a la tarea de que los menores migrantes, que son unos 26 de 283 que tiene la escuela, continúen con su aprendizaje del inglés, pero además de náhuatl y español. “No sólo se le dan clases a esos menores, sino a toda la población estudiantil que tenemos porque a final de cuentas, aunque se supone que sólo debemos enseñar náhuatl y castellano, es algo que les servirá de mucho en su desarrollo académico”, comentó en entrevista el director de esta escuela. Enseñar a los niños migrantes no es nada sencillo, pues los profesores de esta escuela se han enfrentado a un choque cultural, debido a que son menores que adoptaron una cultura totalmente extranjera combinada con la mexicana, lo que complica la enseñanza. “Lo que pasa es que esos niños crecieron en un ambiente hibrido porque primero los papás son indígenas migrantes, y llegan a un país en donde se habla otro idioma y hay cientos de personas que son de otros países y es una mezcla un tanto rara. “Nosotros hacemos que estos menores recuerden su cultura y se las enseñamos, pero no podemos luchar contra lo que ya han adoptado y por eso decidimos incorporarles el inglés”, aseguró el docente. Pruebas estandarizadas Los resultados de los alumnos de escuelas indígenas, comunitarias y rurales siempre son los peores en las pruebas estandarizadas como ENLACE; sin embargo, no es culpa de los menores, sino de que dichos exámenes no consideran el contexto social, histórico y tradicional de las comunidades en donde se aplica. James Pophan explica en su libro “Evaluar Mejor para Enseñar Mejor” que los resultados de las pruebas estandarizadas tienen un comparativo con las de un grupo cuidadosamente seleccionado de alumnos examinados con anterioridad, conocidos como “grupo normador”, y sobre ése se hace la media de aprendizaje. Pero para James Pophan, especialista en este tipo de exámenes, para que una prueba estandarizada permita hacer deducciones minuciosas, relacionadas con la norma, acerca del aprovechamiento de un determinado alumno, es necesario que produzca suficiente “expansión de las calificaciones o variación”. “Si las calificaciones arrojadas por una prueba estandarizada se agruparan con muy pocos puntos entre sí, sería imposible establecer comparaciones precisas entre las obtenidas por los alumnos”.