Sábado 25 Mayo 2013
** El tráfico afecta también a compradores que en su mayoría adquieren réplicas de las obras Alexsey LÓPEZ  arte (1)DE ACUERDO a la antropóloga Martha Turok Wallace, el robo de arte es una actividad delictiva existente en el país, que en la mayoría de los casos tiene relación con la infiltración de los grupos delincuenciales en sitios donde se resguardan las obras de valor. La especialista detalló que este tipo de actos hace sospechar que en museos, galerías o iglesias, donde se tienen piezas valiosas, haya “robo por encargo”. Asimismo, la catedrática en antropología y etnología expresó que este fenómeno ha aumentado debido a la “ambición” que despiertan las obras no sólo por su valor económico, sino por el artístico que les da un carácter de único. Para Turok Wallace, los robos de piezas artísticas en México, sobre todo el arte sacro, se da por las muchas problemáticas de resguardo que padece las piezas, en sus diferentes sitios de resguardo. “Para materializar el robo sacro, hay alguien que abre la puerta, porque les dan cierta parte del dinero”, explicó. De igual forma, manifestó que en las comunidades rurales, donde son reportados la mayoría de los casos, este fenómeno va de la mano con aspectos sociales como la pobreza y marginación que se vive en esas zonas. Para la antropóloga social, esta actividad no sólo perjudica a quienes son despojados de las obras, sino a los compradores de las mismas, ya que en el mercado negro muchas de las piezas son ofrecidas como originales cuando no lo son. “El tráfico, mover las piezas, se da sobre todo con copias de las obras y reproducciones que se venden como originales. Este fenómeno sucede principalmente con obras de artistas que ya fallecieron, pues se tiene más valor que con los artistas que aún viven”, explicó Martha Turok. Para la especialista, la piratería y clonación de obras de valor artístico afectan también el desarrollo de los artistas, así como la valoración de su trabajo. Comentó que la problemática constante a la que se enfrentan los creadores son los pocos espacios otorgados para presentar sus propuestas, situación que se agrava con el plagio de obras, lo que vuelve al reconocimiento en esta actividad “todo un reto y un viacrucis”.