Sábado 17 Enero 2015
Por Chicago, el fruto cruza el Atlántico y llega a Holanda, Bélgica, España, Italia e Inglaterra Álvaro RAMÍREZ / Enviado  San Sebastián Villanueva.- Veinte toneladas de tunas poblanas salen diariamente, en promedio, hacia Estados Unidos, Canadá, Europa, Sudamérica y Japón, donde reciben el fruto de las tierras de esta junta auxiliar del municipio de Acatzingo, que literalmente le da para sus tunas lo mismo a estadounidenses, canadienses, europeos y hasta japoneses. La exportación del fruto desde estas tierras de altísima fertilidad se da a través de la ciudad de Chicago, donde hay un distribuidor que se encarga de llevarlas a muchos otros lugares. De entrada, en la Unión Americana se lleva de costa a costa, pues va hasta California y pasa también por Texas. En Europa, las tunas poblanas llegan, a través de Holanda, a Bélgica, España, Inglaterra e Italia. Aquí literalmente hay un paraíso tunero y nopalero, como explica a El Popular, diario imparcial de Puebla, el presidente nacional del Sistema Producto Nopal y Tuna, el poblano Omar Carpio Flores. Se tienen sembradas 4 mil 500 hectáreas de tuna; también hay entre 500 a 800 hectáreas de nopal verdura en esta región en un radio menor a 8 kilómetros, y son 2 mil los productores poblanos que dependen directamente de esta planta ancestral, con una producción cercana a 80 mil toneladas anuales del fruto y un valor calculado en alrededor de 300 millones de pesos. Más del 10 por ciento de la producción de Puebla, que ocupa el tercer lugar a nivel nacional, se exporta, principalmente en sus variedades amarrilla y roja, pues son las que tienen más nutrientes, como antioxidantes, que son muy demandados en el extranjero. Así, se destinan aproximadamente 8 mil toneladas de tuna para la exportación por cada temporada, que va de abril a diciembre, en la zona productora de Puebla. A pesar de ser el tercer lugar a nivel nacional de producción del fruto, después del Estado de México y Zacatecas, Puebla es la primera en el tema de exportación tunera, de acuerdo con la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa). Carpio Flores recuerda que el proyecto del establecimiento de nopaleras para la producción de tuna en esta región arrancó en 1950, pero fue hasta la década de 1990 cuando la zona se convirtió de alto rendimiento y con estándares de alta calidad. “Actualmente, la producción del nopal y la tuna genera empleo para aproximadamente 2 mil familias y una derrama económica cercana a los 300 millones de pesos en la región y con una producción de 80 mil toneladas para exportación y comercialización a diferentes partes del país”. Nutracéutica y nutricia La exportación está en aumento, celebra Carpio, pues se ha ido incrementando la demanda de la tuna roja, amarilla y verde, aunque como productor considera que “aquí lo importante es seguir dándole valor agregado y seguir conquistando otros mercados, con alta calidad, inocuidad, que es lo que sigue, para que podamos seguir llegando a estos mercados; de otra forma no se va a poder”. El color, más las propiedades nutracéuticas (de efectos beneficiosos al cuerpo) y nutricias (capacidad de nutrir) de las tunas poblanas amarillas y rojas, principalmente, son el atractivo para los mercados foráneos. Sin embargo, el sabor de la nostalgia y la tradición juega un papel muy importante en la demanda de la tuna verde en la Unión Americana, donde se calcula que viven alrededor de 12 millones de mexicanos. “Mucho es de tradición para la tuna verde en el mercado de Estados Unidos, pero el mercado italiano, o de origen italiano, quiere consumir tuna roja. Es más por tradición, porque en Italia la han comido y hoy se está llevando desde Puebla”. Alto rendimiento De acuerdo con la Sagarpa, en Puebla un productor de tuna puede obtener ente 50 a 60 mil pesos de ganancias por hectárea al año, lo que hace al cultivo de alto rendimiento y un eficiente generador de recursos. Alberto Jiménez Merino, delegado de la Sagarpa, describió que el cultivo de tuna en esta región de la entidad contribuye a mejorar las condiciones económicas y la calidad de vida de las familias campesinas. Estos productores de nopal y tuna, dijo a este medio, obtienen seis veces más ingresos por hectárea al año que quienes producen maíz y frijol en un área igual de terreno, además de generar 16 mil empleos en la zona. “Villanueva es un ejemplo de integración organizacional, de diversificación productiva y de integración productiva, es el pueblo de los más especializados en el tema que hay en nuestro estado y en México. Esto es Mover a México, es estar entre la gente para encontrar las soluciones más sensibles, para encontrar las oportunidades y posibilidades de desarrollo de las familias”, concluyó.