| Habitantes refieren que es impensable salir de noche debido a la presencia de vándalos; acusan falta de servicios públicos como alumbrado, agua potable y pavimentación Mario GALEANA Locatarios y colonos no dudan en calificarlo como el barrio bravo de Santa Anita. Los asaltos, el pandillerismo, el narcomenudeo, el robo de niños, las calles completamente derruidas o la falta de alumbrado público y agua potable, sirven para entender la percepción de quienes día a día caminan en aquel olvidado bastión del Centro Histórico de la ciudad de Puebla. Robos, narcomenudeo y pandillerismo Ubicado al norponiente del Centro Histórico, cerca del Museo Nacional de los Ferrocarriles, el barrio de Santa Anita es una de las zonas más antiguas de la capital. Basta indicar que fue fundado a mediados del siglo 16 y por lo menos la mitad del barrio se encuentra considerada dentro de la Zona de Monumentos Históricos. En él se encuentra edificado, por ejemplo, el templo dedicado al Señor de la Salud, que fungió como cuartel militar durante el año de 1863 cuando la ciudad se encontraba sitiada por el Ejército francés. Han pasado 152 años desde entonces, pero comerciantes y locatarios aseguran que las calles del barrio de Santa Anita continúan siendo bravas. “Este es un barrio pesado, bravo. Aquí a cada rato están asaltando, robando a gente. Uno prefiere no salir en la noche porque aquí, esta colonia, es un punto para muchas bandas de delincuentes, pandilleros o drogos”, dijo Alma Viveros, comerciante en la colonia. Cabe precisar que la zona es escenario constante de operativos por parte de la Policía Municipal, la cual ha cateado inmuebles y detenido a narcomenudistas originarios de Santa Anita, pero también de otros barrios aledaños. “Aquí se ve mucho eso de las pandillas. Vienen del barrio de La Luz, de otras colonias, o son los mismos de acá. Uno prefiere evitarlos, porque no se sabe qué podrían hacer”, dijo Martiniano Vargas, colono. Incluso, algunos vecinos han indicado que en áreas de esparcimiento y recreación del barrio de Santa Anita se robado al menos a dos niños. “Son unas camionetas que están dando vueltas. A una señora le robaron a sus dos hijitos; la niña apareció, pero el niño todavía no. Nosotros hicimos muchas juntas por eso, y ya preferimos no dejar salir a los niños”, declaró Lucía Lozada en entrevista con El Popular, diario imparcial de Puebla. Además, los pandilleros y las bandas de la zona han robado la tranquilidad a los colonos, dado que el barrio termina siendo escenario constante de riñas y borracheras. “Yo tengo una hija de 20 años, y cuando a veces llega tarde no puedo estar tranquila. A veces siento que quizá ya le están haciendo algo, violándola o asaltándola. Nos sentimos muy inseguros”, agregó Lucía. La presencia de pandillas ha dejado un largo y colorido tapiz de grafitis incomprensibles para la mayoría de colonos y locatarios, pero legibles para las distintas bandas que disputan el barrio de Santa Anita. “Mi casa estaba pintada con sus garabatos por completo. La pinté y no tardó ni un día para que la pintaran. Al día siguiente, otros pusieron grafitis encima de los que de por sí ya estaban. Yo creo que son mensajes o cosas así que se dejan las pandillas”, señaló Virgilia Méndez, habitante de la colonia. Calles en mal estado y falta de alumbrado A lo anterior se suma el evidente deterioro de las calles del barrio. Las banquetas, las guarniciones y gran parte del asfalto de la mayría se encuentran por completo derruidas. Además de la presencia de basura en casi todas ellas. “Nosotros tardamos 10 años para que pudieran ponerle pavimento a nuestra calle. Pero las demás están horribles, las banquetas todas dañadas. Aquí el Ayuntamiento no viene a poner un pie”, acusó Martiniano. De igual manera, los locatarios y vecinos indican que la falta de luminarias eficientes ha favorecido la ejecución de diversos atracos e ilícitos. “Aquí enfrente de mi casa siempre se la pasan tomando los del Escuadrón (de la muerte), aunque esos son tranquilos. A nosotros nos dan miedo los pandilleros. Esos sí sacan pistolas y hasta machetes con tal de andar asaltando”, añadió Lucía. Asimismo, la colonia presenta carencias correspondientes al servicio de agua potable, ya que colonos aseguran que lo suministrado no alcanza para cumplir con sus necesidades básicas. “Aquí, si bien nos va, cae dos o tres veces a la semana (el agua). Y hasta eso, por ejemplo, malo, porque los domingos cae un chorrito solamente. No sé cómo el gobierno espera que con eso nos alcance para toda una familia”, acusó Virgilia. |