Viernes 13 Febrero 2015
Fieles de varios municipios del estado, sin importar las inclemencias del tiempo, arribaron a la Villa a dar gracias a la Morenita del Tepeyac por los favores recibidos David PORTILLO Enviado  En conmemoración del 128 aniversario de la Peregrinación Anual de la Arquidiócesis de Puebla a la Basílica de Guadalupe, miles de feligreses de diferentes municipios del estado se dieron cita en el templo del Tepeyac. Previo a la ceremonia eucarística, los católicos de las 226 parroquias de la Arquidiócesis de Puebla rindieron un minuto de aplausos a la Virgen de Guadalupe. Fieles a la tradición entonaron el himno de la Capilla que hizo retumbar cada rincón del templo que congregó a más de 15 mil devotos. El arcipreste y sacristán mayor de la basílica, Jorge Antonio Palencia Ramírez, entregó a la delegación poblana conformada por más de 100 sacerdotes, como muestra de cariño, una copia en tela de la imagen de la Virgen de Guadalupe. Al iniciar la celebración eucarística, el arzobispo de Puebla, Víctor Sánchez Espinosa, pidió a la Morenita su intervención para llevar a cabo y concluir las diferentes actividades que la grey católica tiene en puerta, como la segunda vuelta de la visita pastoral, los trabajos del quinto sínodo diocesano o la construcción del Santuario Guadalupano. Durante la homilía, el arzobispo puso a los pies de la Virgen María a todas las familias poblanas, pidiendo por la paz en todos los hogares del estado, así como en el país para que termine la violencia y represión que ha azotado al mundo. “Ahora, queridos hermanos, que nuestra patria padece de egoísmo, injusticia, inequidad, indiferencia, corrupción, violencia y muerte, debemos imitar a María y encaminarnos presurosos a servir a los demás”, expuso. Además, lamentó que en esta época de violencia social las personas se han olvidado de “orar a Dios” en estos momentos de “crisis” que se viven en todos los rincones del país. “Nos hemos alejado de Dios, lo vemos en el olvido de la verdad, en el desprecio de la dignidad humana, en la miseria, en la inequidad creciente, en la pérdida del sentido de la vida. Hemos constatado que todos somos parte de la solución, que reclama en nosotros mentalidad y corazón nuevos”, citó. Tradición de más de un siglo Como cada año desde hace 128, son miles de feligreses los que se dan cita en el templo de la Morenita del Tepeyac. Algunos llegaron caminando, otros de rodillas, desde diferentes puntos como de la Sierra Norte, Zacatlán, Tehuacán, Libres, Ciudad Serdán, Huejotzingo, San Antonio Mihuacan, Acocotla y Chichiquila; otros además hicieron el recorrido en bicicleta o a caballo con la intención de venerar a la virgen y pedirle algún favor. Sin importar el lugar de procedencia, el frío o la lluvia que se presentó en algunos lugares del recorrido, no fueron impedimento alguno para que lo más de 15 mil feligreses llegaran a la Basílica de Guadalupe. Desde niños hasta adultos mayores o con alguna discapacidad dejaron su hogar por una noche, el motivo: reunirse con la madre de todos los mexicanos. Esta peregrinación data desde el 11 de febrero de 1791, cuando el entonces obispo de Puebla, monseñor José María Biempica Sotomayor fue a visitar el santuario de Guadalupe. Fue hasta 1887 cuando el obispo José María Mora y Daza instituyó la peregrinación para toda la diócesis de Puebla, a sugerencia del sacerdote Ramón Ibarra y González.