Campesinos optan por irrigar sus sembradíos con líquido contaminado que pagar por agua limpia; cobran 250 pesos por hora Dulce GÓMEZ En San Baltazar Temaxcalac, junta auxiliar de San Martín Texmelucan, la grave contaminación del río Atoyac no sólo ha enfermado a la población sino también ha traído la desgracia en los cultivos agrícolas. Pese a esa situación, si un campesino pretende regar sus tierras con agua limpia debe pagar unos 250 pesos por una hora de abasto. La razón: los pozos de la comunidad han quedado a manos de particulares. En esta comunidad existen cinco pozos, sin embargo, sólo tres están en funcionamiento. Ante esta situación, en otras comunidades de la entidad el agua se convirtió en un negocio redondo, una especie de oro transparente. Por lo anterior las tomas autorizadas por la Comisión Nacional del Agua (Conagua) a los municipios, en este caso San Martín Texmelucan, quedaron en manos de terceras personas. Venta ilegal y contaminantes La venta de este líquido en San Baltazar Temaxcalac propició que la mayoría de los campesinos prefiera regar sus plantíos con agua de canales que se juntan con los desechos del río Atoyac, sitio donde se puede encontrar animales muertos, electrodomésticos y heces sin mencionar los químicos cancerígenos que fluyen en sus mantos. La única razón que se impuso detrás de esta velada privatización de los pozos de agua fueron los usos y costumbres, explican pobladores. Desde hace un poco más de 10 años, vecinos de Temaxcalac se erigieron como propietarios de las tomas por sólo estar dentro de sus propiedades, lo cual les otorgó la facultad para vender el agua a todo aquel que la necesite. Durante un recorrido por el lugar, vecinos dedicados a la cosecha de hortalizas lamentaron que estos espacios estén a manos de personas que se dedican a negociar con el líquido, sin que hasta el momento ninguna autoridad haya intervenido en esta práctica. Mario Fernández, poblador del lugar, recordó que desde hace varios años en Temaxcalac se vende el agua por hora, con un costo de entre 120 y 250 pesos, todo depende del pozo y de su ubicación. Además, precisó que si bien el municipio de San Martín Texmelucan debe ser el encargado de administrar el los pozos, existen muchas familias que lo han impedido. “Antes pagábamos al presidente en turno de la junta auxiliar y él se hacía cargo de entregar el dinero a la presidencia, pero desde hace unos años ya nada es lo mismo. De repente aparecieron supuesto dueños de los pozos y ellos se encargan de cobrar 250 pesos por hora”, relató. Por su parte, Geovanny Rojas Téllez, campesino del lugar, reconoció que prefiere utilizar el agua del canal contaminado para no pagar 120 o 250 pesos por abastecerse de agua limpia. “Estoy consciente del riesgo que implica regar las cosechas. Pero la verdad es que pagar 250 pesos para nosotros es mucho dinero, con una hora de agua no es suficiente, tendríamos que utilizar hasta tres horas y pues sí es mucho gasto”, dijo. Sin embargo, el costo del agua en Temaxcalac no es el único problema. La polución desmedida del río Atoyac, donde lo mismo se puede encontrar aguas residuales de las casas y hasta metales pesados nocivos para la salud, trajeron enfermedades a los pobladores. Los casos más fuertes son los niños, quienes tienen diagnosticado diferentes tipos de cáncer, sobre todo leucemia. Mientras la población en general convive todos los días con padecimientos gastrointestinales, dolores de cabeza e infecciones en la piel. Saneamiento, a largo plazo A decir del investigador de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP), Raciel Flores Quijano, pese al anuncio realizado por diferentes dependencias federales sobre las medidas de contención en la polución del río Atoyac, el saneamiento de éste no será a corto plazo debido la acumulación de contaminantes que desde hace varios se encuentran estancados en el mismo. El académico reconoció que el agua del Atoyac que es utilizada para el riego de campos, sobre todo en la cosecha deriva en enfermedades en su mayoría gastrointestinales, debido a la gran cantidad de contaminantes. De acuerdo al monitoreo realizado por dependencias federales se detectaron altos niveles de plomo, cadmio y otros metales pesados en la afluente del Atoyac que amenazan la salud de la población, así como la de animales y plantas. |