Viernes 03 Abril 2015
La celebración fue retomada luego de 119 años y en dos décadas y media logró convertirse en la principal del país; originalmente se pensó en cuatro imágenes que recorrieran el Centro Histórico Guadalupe JUÁREZ  VIACRUCISSCada Viernes Santo las imágenes de la Virgen de Dolores, del Carmen; Nuestra Señora de la Soledad, Jesús de las Tres Caídas, Jesús Nazareno de San José y el Señor de las Maravillas, recorren las calles del Centro Histórico en compañía de miles de fieles católicos, tradición que data desde la época colonial de lo que antes era denominada La ciudad de los Ángeles. En entrevista, el arqueólogo y cronista Eduardo Merlo Juárez refirió que desde la llegada de los frailes franciscanos a la ciudad, los habitantes realizaban la procesión de Viernes Santo, aunque muy diferente a lo que se hace en la actualidad. “Las muestras de que la procesión de Viernes Santo empezó desde la época colonial son que los dos conventos franciscanos, es decir, los de Huejotzingo y Huaquechula, guardan vestigios de estas procesiones antiguas. La primera tiene una pintura en fresco donde se observa una procesión de Semana Santa y lleva tres cofradías, la del Santo Entierro, la de la Santa Cruz y el Santo Rosario; la segunda tiene pruebas de lo que eran encapuchados los que formaban parte de las cofradías”, aseveró Merlo Juárez. Las procesiones realizadas desde 1531 eran cercanas a las que hacían en España, ya que no sólo era una, sino muchas, las cuales en algún punto se cruzaban, por lo cual a ese momento en específico lo denominaron “encuentro”. De esta forma, la realización de las procesiones en Viernes Santo dieron origen a diversas obras de arte y artículos que hoy día se pueden observar en la procesión actual, como andas de plata, las cuales consisten en un tablero o plataforma sostenida por dos barras horizontales que sirven para transportar en hombros las imágenes religiosas, candelabros de oro, luces, entre otros. Sin embargo, fue en 1871 cuando las Leyes de Reforma instituidas en todo el país y que prohibían los cultos religiosos en la vía pública hicieron estragos en la ciudad de Puebla, por lo cual aunque las congregaciones religiosas de la época se resistieron, el gobierno con apoyo de las fuerzas del Ejército lograron someterlos y no permitieron que saliera ninguna de las imágenes a las calles de La ciudad de los Ángeles. Durante este acto, el Ejército se llevó diversos objetos de plata y oro que se utilizaban durante la realización de esta celebración, los religiosos sólo pudieron conservar las imágenes, pero poco a poco aquella costumbre de salir a las calles en Viernes Santo abandonó la memoria de los poblanos, quienes olvidaron las imágenes, los encuentros, la manifestación de piedad y fe popular vividas a través de las procesiones, relató el arqueólogo. Procesión de Viernes Santo Tras 119 años de que en la ciudad de Puebla no se realizara la procesión de Viernes Santo, en 1990 un grupo interesado en la recuperación de las tradiciones religiosas ideó la forma de rescatarlas, sin esperar el resultado que tendrían por parte de los fieles católicos no sólo poblanos, sino de todo el país. “La idea nació hace 25 años en la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla, (UPAEP) donde pensábamos comenzar con una modesta procesión, por lo cual el trazo del recorrido fue pequeño, además originalmente se pensó en cuatro imágenes: la Virgen de Dolores, del Carmen, Nuestra Señora de la Soledad, Jesús de las Tres Caídas y Jesús Nazareno de San José”, indicó el también integrante del Comité Organizador de la Procesión de Viernes Santo. Aunque fue un año lo que tardaron en organizarla, ya que buscaron el apoyo de las parroquias donde se encontraban las efigies con mayor aceptación desde la época colonial, así como la ayuda del Colegio Andes, organizaciones laicas y de la Iglesia. Fue el entonces arzobispo de Puebla, Rosendo Huesca y Pacheco, quien dio su consentimiento para volver a realizar la procesión de Viernes Santo. “La primera vez vino mucha gente, pedían que saliera el Señor de las Maravillas, pero no se pudo hasta después de tres años. Esta imagen hizo que la procesión se hiciera cinco veces más grande de lo que empezó”, recordó Merlo Juárez. Fue así como la procesión de Viernes Santo se convirtió en la más concurrida del país, además de la única que es acompañada por la autoridad eclesiástica, en este caso, el arzobispo de Puebla, situación que la llevó a ser la más grande de México y Latinoamérica, pues logró congregar el año pasado a cerca de 120 mil personas, cantidad que esperan superar en esta ocasión al tener un estimado de 150 mil fieles católicos y turistas, quienes también acuden a observar y participar en esta tradición. “Aquí en Puebla la procesión ha tomado un enfoque muy importante, no sólo los poblanos acompañan a estas imágenes, soportando el calor y el cansancio, sino además se suman alrededor de 2 mil porteadores que son las personas que cargan cada una de las efigies, y quienes forman parte de cofradías encargadas de la preparación para realizar esta actividad”, dijo el arqueólogo. Recorrido de la procesión La procesión de Viernes Santo se conforma de 14 momentos, primero la cruz guía es portada por jóvenes vestidos de franciscanos para recordar a los primeros evangelizadores que llegaron a América, después continúan varios niños vestidos de angelitos, quienes son signos de la pasión como la corona de espinas, martillo, clavos, lanza, el letrero y el gallo de la pasión. Después, el grupo de Apostolado, los estandartes, los tamborileros que anuncian la llegada de la procesión, el arzobispo y representantes del comité organizador. La primera imagen es la proveniente de la parroquia de La Soledad, le sigue la de Analco, del Carmen, la Cofradía de los Nazarenos del templo de San José, el Señor de las Maravillas del templo de Santa Mónica y al final los feligreses. El recorrido es el mismo que cada año. Para esta ocasión, después del mensaje del arzobispo de Puebla, Víctor Sánchez Espinosa, la salida de la procesión será de la Catedral a las 12 horas, donde tomarán la calle 16 de Septiembre hasta llegar al Zócalo y dar vuelta al oriente por la avenida Juan de Palafox y Mendoza, para después doblar hacia la avenida 2 Norte hasta la 4 Oriente en la cual en sentido contrario se dirigirán hasta la 11 Norte y llegar al Gallito, es decir, entre 11 Sur y Reforma. En este punto, Sánchez Espinosa dirigirá a los fieles católicos un segundo mensaje, para que posterior a ello avancen a la calle Reforma hasta llegar al Zócalo y dar vuelta en la 16 de Septiembre para finalizar a las 15 horas en el atrio de Catedral, donde se llevará a cabo la bendición y la concesión de la indulgencia plenaria.