19 Abril 2015
Visitantes locales privilegian la convivencia familiar en lugar de comprar; turistas foráneos consumen más servicios y atractivos Guadalupe JUÁREZ Feria de Puebla Zona Juegos mecánicosSarahí llega tarde a su cita con sus amigos. Enojados al verla llegar después de la hora acordada, simulan dejarla atrás y no darle importancia, pero pronto le dan la bienvenida con una sonrisa al tiempo de abrazarla mientras buscan en sus respectivas carteras y bolsas. Así, sacan 20 pesos para la entrada a la Feria de Puebla. Este año las autoridades estatales previeron una asistencia de hasta un millón de personas, sin embargo, pese a la gran diversidad de actividades, espectáculos y venta de artículos o alimentos, la mayoría de los asistentes coincidieron en que la principal atracción de la feria es la oportunidad de convivir con sus amigos y familiares, más que el consumo o el gasto que podrían realizar en ella. El presupuesto con el que cuenta cada uno de los visitantes a la Feria de Puebla oscila entre los 100 pesos hasta los 300 pesos, cantidad destinada en alimentos y bebidas, indicaron entrevistados por esta casa editorial. “Vengo con la familia, no hay mucho dinero pero siempre tratamos de que lo que prevalezca sea la convivencia entre nosotros y no lo que puedas comprar. Lo que venden es muy caro porque es para los turistas, los poblanos sólo venimos a pasarla bien con nuestros seres queridos”, consideró Victoria Sánchez. Eligen gastar en alimentos y bebidas Asimismo, al llegar a la entrada del Centro Expositor las edecanes ofrecen con gusto cervezas y refrescos. Aunque los rayos del Sol comienzan a hacer que las gotas de sudor se asomen en las frentes de los visitantes, éstos prefieren esperar para entrar y poder elegir otra cosa. El área de comida pareciera no distar mucho de lo que se ofrece en centros comerciales de la ciudad; las hamburguesas, papas fritas y las famosas papas locas no faltan en los stands de esta área que se encuentra atiborrada de personas a la espera de obtener sus alimentos, pese al precio que dobla el costo habitual en su venta en otros lugares. Pese a que el 70 por ciento de la población en la entidad sufre sobrepeso y obesidad, los visitantes optan por comprar un refresco de cola de 3 litros a botellas de agua para mitigar el bochorno que se encierra en la sala debido a la elaboración de los diversos antojitos. En tanto, los únicos negocios que sólo ofertan vasos de fruta y verdura son menospreciados, por lo que se encuentran vacíos a diferencia de los puestos que preparan hamburguesas y banderillas. De esta manera, una de las visitantes ironizó al encontrarse a unos pasos del establecimiento de hamburguesas con un stand de ropa deportiva. “Es para cuando después de comerte tu refrescote (sic), tus papas locas y una hamburguesa, puedas comprar un pants para que te pongas a hacer ejercicio y bajes la lonja que ya se te hizo”, expresa una señora de complexión robusta a su hija, mientras observan el área donde venden artículos como ropa, mochilas y gorras. “Les voy a dar el lugar de los enamorados”, dice uno de los vendedores de antojitos poblanos al señalar a una pareja que se sienten en unas mesas rojas, asimismo, le explica a uno de los guardias de seguridad: “Es que se ve que son de otro estado, porque los de aquí (Puebla) prefieren comer otra cosa, los turistas pues de una cemita y una orden de chalupas no se escapan”. En cuanto a atracciones no falta el cartel del Palenque, el Foro Artístico La Victoria, la lucha libre y a un lado el “casino”, donde los asistentes a la Feria de Puebla se sacaron una foto con el fondo del cartel de un gallo y el juego de cartas de póker dibujadas sobre él.