Guillermo CASTILLO Desde hace 7 años, la Compañía Procesadora de Agua Industrial (Copain) ha trabajado para conquistar el sureste mexicano con la creación y distribución de productos poco explotados en el país: los derivados del agua ultrapura. Los cuales son usados para: pintura de automóviles, creación de medicinas, congelación de semen, lavado de materiales de laboratorio, creación de soluciones para uso clínico, creación de celdas de hidrógeno, lavado de equipo industrial y procesos de galvanoplastía. María del Rosario Martínez Mendoza, responsable de la administración y Enrique Mondragón Bobadilla, gerente de producción, son los iniciadores de este proyecto que se ha caracterizado por desarrollar tecnología mexicana capaz de cumplir con estándares internacionales. “Nosotros nos fuimos a recorrer todo un proceso para poder competir con los mejores. Los parámetros de Copain son parámetros internacionales”, mencionó Mondragón Bobadilla. Al platicar con El Popular, diario imparcial de Puebla, reconocen que la pelea en el mercado es dura, sobre todo si se trata de competir contra las empresas trasnacionales. Indican que han trabajado por convencer a los clientes de que su agua destilada, tridestilada, desmineralizada y de ósmosis creada en Puebla, es aún mejor que las hechas en Estados Unidos o cualquier otro lado. “Pensamos que por ser marcas extranjeras, son mejores y no. Hemos hecho pruebas con lotes en los cuales nuestra calidad es mejor todavía y aun así, hay que trabajar… En ocasiones no nos creen… Pero terminan convenciéndose”. Esto y la diversidad de aplicaciones para sus productos, ha valido que este negocio asesorado por la incubadora de negocios de la Universidad Tec nológica de Puebla (UTP), logre contratos con el sector salud del estado de Puebla y hospitales privados. También con compañías industriales como SKF y Thyssenkrupp, incluso firmaron un acuerdo de proveeduría con Audi de México para ofrecerles toda el agua necesaria para la limpieza de sus instalaciones y equipo, por lapso de 1 año “Nosotros usamos tercerías para llegar a empresas como Audi. Ahorita, para hacer la limpieza de la planta de Audi, nosotros surtimos el agua; porque necesitan tener en su tubería y los equipos de alta tecnología agua de alta pureza… Lo vamos a mantener, tenemos un contrato por un año”, explica María del Rosario Martínez. La expansión Esta compañía de tan sólo 12 personas, que en su momento arrancó con una aportación de 30 por ciento de los recursos provenientes del capital semilla de la Secretaría de Economía (SE), ha penetrado entidades como Tabasco, Chiapas y Oaxaca. Allí ha logrado una alta efectividad logística, con tiempos de entrega menores a 24 horas; por ello, Enrique Mondragón y María del Rosario Martínez planean su expansión en toda la región a través de la construcción de dos nuevas plantas en Chiapas y Villahermosa, Tabasco. En el mediano plazo, tienen su mira puesta en la internacionalización hacia Centro y Sudamérica, pese a que la situación económica mundial no se espera favorable para buena parte de los sectores productivos. “Ha sido un crecimiento de casi 80 a 90 por ciento anual, pues nuestras ventas han aumentado de forma constante”, agregó el gerente. Además, ya trabajan en nueva tecnología que podrá comercializarse para generar procesos domésticos de desmineralización de agua, lo que terminaría con el problema del sarro en tuberías. “En tres procesos, nosotros ensamblamos y armamos. Es tecnología de nosotros, nos fuimos y lo compramos”, dijo Mondragón. Sostienen que sus investigaciones van avanzadas y en alrededor de un año, ya podrían verse los primeros equipos instalados en hogares poblanos, con un valor promedio de 12 mil pesos y con pólizas de mantenimiento a costos accesibles. Capital humano Al preguntar cuál ha sido el mayor reto de Copain en estos primeros siete años, estos emprendedores apuntan que este se ha centrado en conseguir personal preparado de forma adecuada para colaborar en procesos de alta especialidad. “Nos ha sido muy difícil localizar personal capacitado; porque aunque hay mucha generación de ingenieros químicos, biólogos o químicos industriales, no hay un mercado para procesos como los que usamos nosotros”. Mencionan que su búsqueda ha sido exhaustiva y por ello, han optado por ser ellos mismos quienes generen sus propias capacitaciones y enseñen a los recién egresados cómo es el trabajo en una empresa real, con metas y objetivos concretos. Resaltan con orgullo, que sus becarios no realizan tareas administrativas sino de mayor peso y ante ello, refieren que aun cuando la vinculación entre escuelas y empresas ha sido funcional, se requiere fortalecer la canalización de practicantes a las empresas pequeñas y medianas. Desarrollo industrial pobre Cuando estos emprendedores hablan sobre el desarrollo industrial poblano, las palabras de Enrique Mondragón son claras y directas: el crecimiento de este sector es pobre si se le compara con otros estados del país. Subraya que en el bajío mexicano, otros estados del Sureste y en entidades del centro, como Aguascalientes, tienen una gran pujanza al respecto y que no es posible ver en Puebla. Considera que, además, hay una sobrerregulación entre los tres niveles de autoridad, que ahorcan a las empresas más pequeñas y llama a generar convenios de regularización diferenciados por el tamaño de los negocios. Recuerda que en su caso, los primeros 3 años debieron apoyarse en créditos con la banca comercial y fue hasta el cuarto año, que se logró una utilidad que se ha reinvertido de forma constante. María del Rosario reconoce que la crisis por la que atraviesa Volkswagen sí ha golpeado a las empresas con un efecto colateral y reconoce que en su caso, las ventas han disminuido. Sin embargo, asegura que el tamaño de este corporativo le permitirá avanzar y solventar la situación en poco tiempo, y recuperar la confianza de sus clientes. |