Lunes 07 Diciembre 2015
La Fundación Learny, es una de las empresas más importantes en México por trabajar con el diseño de juegos virtuales. René VALENCIA FOTO 1 Karen RojasTomaron la fórmula del éxito de Steve Jobs o Bill Gates y comenza­ron sus empresas des­de sus hogares, los jóvenes inge­nieros Roberto Rogel Guzmán y su socio David García construye­ron una de las empresas de video­juego educativo más importantes del país, pese a desconocer técni­cas de mercado, así como sobre­llevar sus finanzas con la renta de sus inventos para eventos sociales. El ahora director general de la Fundación Learny, Roberto Rogel Guzmán, relató que previo a enca­bezar una industria fabricante de videojuegos con trascendencia nacional, se dedicaba a cursar sus estudios superiores, mezclado con reuniones en cafés y en la casa de su compañero David, para dise­ñar herramientas digitales para su entretenimiento. El sueño comenzó desde el 2005, cuando acababa de ingre­sar a la Ingeniería en Sistemas Computacionales decidió traba­jar con su compañero David en su hogar, en el que comenzó su planeación para el que sería el patrimonio de su vida. En aquellos días de forma­ción académica, relató que tan­to su colega como él no asistían en clases, pues las consideraban innecesarias para aprender de su profesión: los videojuegos. No obstante, tomaban cur­sos vía Internet para estar pre­parados al momento de reali­zar sus exámenes y entender el diseño de juegos virtuales. A punto de culminar su pre­paración academia decidieron hacer su tesis sobre videojue­gos, por lo que meses más tar­de del año 2010 diseñaron un juego para dispositivos móviles en el cual los menores podían aprender las Leyes de la Física de Newton, debido a que con­sidera que el sistema educati­vo en la nación no funciona, en cambio con los juegos los niños se sienten más comprometidos. Su proyecto tuvo tanto éxi­to que en aquel año el Consejo Nacional de Ciencia y Tecno­logía (Conacyt) lo invitó a participar en el programa Joven Emprendedor, lo que les per­mitió comenzar tanto su vida laboral como su experiencia en el negocio de la tecnología. Los primeros años del sueño A mediados del 2010, Rogel Guz­mán expresó que creó en Puebla la primera corporación en dise­ño de juegos, llamada CG Star­light; sin embargo, desvío su objetivo en el diseño de videojue­gos para realizar diversos dispo­sitivos, los cuales utilizan como muebles en sus oficinas actuales. Roberto describió que algunos de sus proyectos fueron increí­bles, pues fueron inexistentes en el país, como el Espejo Mági­co, que al proyectar el rostro de la persona se convertía en cual­quier imagen programada o un proyector que iluminaba un edifi­cio para jugar los videojuegos refle­jados; sin embargo no tenía idea de cómo comercializar sus ideas. Pese al éxito de sus invenciones, relató que por cuatro años los ren­taban a empresas privadas, con el objetivo de poder saldar las factu­ras de su negocio, así como gene­rar recursos económicos para que los socios pudieran disfrutar de las ganancias de sus inventos, aunque sólo fuera para sobrellevar el día. Comentó que la falla principal en la empresa fue su incapacidad de distinguir que el éxito no sólo cons­taba de dinero y reconocimiento. Además de dejarse llevar por todas las opiniones que recibió al ser un novato en los negocios. Comentó que se siente sor­prendido por no quedar en la quiebra; sin embargo, jamás dejó de confiar en el éxito que algún día podía llegar, pues reco­noce que en los últimos meses del 2014 la relación entre los socios era tensa, y por lo que lidiaron con problemas legales. Las situaciones difíciles se acumulaban, por lo que Rober­to vivió preocupado por la falta de crecimiento de su empresa, pese el esfuerzo que invertían por sobresalir en el mercado, pero le ayudo a madurar para revindicar las prioridades en su vida. La construcción de Fundación Learny A comienzos del año 2015, en conjunto con otros cinco socios, conformó la Fundación Learny, donde retomó con su compañero David el diseño de videojuegos, luego del fracaso de CG Starlight. Para mejorar los errores que cometió en sus inicios decidió que cada miembro de la empre­sa debía capacitarse en cursos al menos una vez al mes, para que en las reuniones que rea­lizan de manera semanal pue­dan aportar nuevos planes de crecimiento empresarial. Uno de los proyectos más exitosos que tuvieron como empresa fue el implementa­do en la Región de la Sierra Negra, donde cerca de 3 mil 200 estudiantes son benefi­ciados en su preparación aca­démica, además incrementó el promedio del 30 por ciento en las calificaciones. Roberto admitió que para hacer posible ese éxito debie­ron invertir todos sus ahorros para lograr cubrir los gastos de proyecto, pero gracias a la confianza logró que la asocia­ción UNETE lo utilice en todo los estados del país en los que tiene presencia. De igual manera, los logros se ven reflejados en grandes negociaciones como implemen­tarlo en el estado de Veracruz. El secreto de su éxito, dijo, es tener un sueño y mezclarlo con sus talentos, para que se pueda hacer posible.