La Fundación Learny, es una de las empresas más importantes en México por trabajar con el diseño de juegos virtuales. René VALENCIA Tomaron la fórmula del éxito de Steve Jobs o Bill Gates y comenzaron sus empresas desde sus hogares, los jóvenes ingenieros Roberto Rogel Guzmán y su socio David García construyeron una de las empresas de videojuego educativo más importantes del país, pese a desconocer técnicas de mercado, así como sobrellevar sus finanzas con la renta de sus inventos para eventos sociales. El ahora director general de la Fundación Learny, Roberto Rogel Guzmán, relató que previo a encabezar una industria fabricante de videojuegos con trascendencia nacional, se dedicaba a cursar sus estudios superiores, mezclado con reuniones en cafés y en la casa de su compañero David, para diseñar herramientas digitales para su entretenimiento. El sueño comenzó desde el 2005, cuando acababa de ingresar a la Ingeniería en Sistemas Computacionales decidió trabajar con su compañero David en su hogar, en el que comenzó su planeación para el que sería el patrimonio de su vida. En aquellos días de formación académica, relató que tanto su colega como él no asistían en clases, pues las consideraban innecesarias para aprender de su profesión: los videojuegos. No obstante, tomaban cursos vía Internet para estar preparados al momento de realizar sus exámenes y entender el diseño de juegos virtuales. A punto de culminar su preparación academia decidieron hacer su tesis sobre videojuegos, por lo que meses más tarde del año 2010 diseñaron un juego para dispositivos móviles en el cual los menores podían aprender las Leyes de la Física de Newton, debido a que considera que el sistema educativo en la nación no funciona, en cambio con los juegos los niños se sienten más comprometidos. Su proyecto tuvo tanto éxito que en aquel año el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) lo invitó a participar en el programa Joven Emprendedor, lo que les permitió comenzar tanto su vida laboral como su experiencia en el negocio de la tecnología. Los primeros años del sueño A mediados del 2010, Rogel Guzmán expresó que creó en Puebla la primera corporación en diseño de juegos, llamada CG Starlight; sin embargo, desvío su objetivo en el diseño de videojuegos para realizar diversos dispositivos, los cuales utilizan como muebles en sus oficinas actuales. Roberto describió que algunos de sus proyectos fueron increíbles, pues fueron inexistentes en el país, como el Espejo Mágico, que al proyectar el rostro de la persona se convertía en cualquier imagen programada o un proyector que iluminaba un edificio para jugar los videojuegos reflejados; sin embargo no tenía idea de cómo comercializar sus ideas. Pese al éxito de sus invenciones, relató que por cuatro años los rentaban a empresas privadas, con el objetivo de poder saldar las facturas de su negocio, así como generar recursos económicos para que los socios pudieran disfrutar de las ganancias de sus inventos, aunque sólo fuera para sobrellevar el día. Comentó que la falla principal en la empresa fue su incapacidad de distinguir que el éxito no sólo constaba de dinero y reconocimiento. Además de dejarse llevar por todas las opiniones que recibió al ser un novato en los negocios. Comentó que se siente sorprendido por no quedar en la quiebra; sin embargo, jamás dejó de confiar en el éxito que algún día podía llegar, pues reconoce que en los últimos meses del 2014 la relación entre los socios era tensa, y por lo que lidiaron con problemas legales. Las situaciones difíciles se acumulaban, por lo que Roberto vivió preocupado por la falta de crecimiento de su empresa, pese el esfuerzo que invertían por sobresalir en el mercado, pero le ayudo a madurar para revindicar las prioridades en su vida. La construcción de Fundación Learny A comienzos del año 2015, en conjunto con otros cinco socios, conformó la Fundación Learny, donde retomó con su compañero David el diseño de videojuegos, luego del fracaso de CG Starlight. Para mejorar los errores que cometió en sus inicios decidió que cada miembro de la empresa debía capacitarse en cursos al menos una vez al mes, para que en las reuniones que realizan de manera semanal puedan aportar nuevos planes de crecimiento empresarial. Uno de los proyectos más exitosos que tuvieron como empresa fue el implementado en la Región de la Sierra Negra, donde cerca de 3 mil 200 estudiantes son beneficiados en su preparación académica, además incrementó el promedio del 30 por ciento en las calificaciones. Roberto admitió que para hacer posible ese éxito debieron invertir todos sus ahorros para lograr cubrir los gastos de proyecto, pero gracias a la confianza logró que la asociación UNETE lo utilice en todo los estados del país en los que tiene presencia. De igual manera, los logros se ven reflejados en grandes negociaciones como implementarlo en el estado de Veracruz. El secreto de su éxito, dijo, es tener un sueño y mezclarlo con sus talentos, para que se pueda hacer posible. |