Viernes 08 Julio 2016

Entre inundaciones que limitan el paso a sus hogares y que no compensan la escasez de agua en sus depósitos, mientras aprenden nuevas técnicas para rescatar sus pertenencias de la delincuencia, que en la madrugada aprovechan el silencio para arrebatarles su patrimonio, transcurre el día a día de los colonos de Leobardo Coca, condominio ubicado al sur de la ciudad de Puebla, sobre el bulevar Las Margaritas, a unos metros de la avenida Nacional.

Por las mañanas, la colonia se caracteriza por el silencio y la calma de sus hogares, que con la pintura carcomida por las cuestiones climáticas, no detiene el ímpetu de mantener limpias las aceras, donde los infantes gozan de sus amistosos juegos de pelota, como futbol o futbeis, para después entretenerse en la algarabía de la calle Matamoros, principal zona para el comercio local.

Los comerciantes varían, desde verdulerías hasta salones de belleza, aunque los principales afectados son los de abarrotes, tal y como comparte Antonio Guzmán Delgadillo, locatario desde hace más de dos décadas que defiende su mercancía de los asaltantes, que en más de una ocasión le arrebataron las piezas de su camioneta.

La rutina es simple para el comerciante de 75 años. Arranca con un desayuno, que contempla huevos estrellados acompañados por una taza de café sin azúcar, para en punto de las 5:30 horas salga en su camioneta modelo 1990 en dirección a la Central de Abasto a surtirse; no obstante, asegura que la delincuencia también es costumbre, dejando la sorpresa cuando percibe la falta de espejos o rines.

"Ya nos acostumbramos que los propios rateros sean los hijos de nuestros vecinos, quienes son gente trabajadora, pero por desgracia tuvieron unas lacras como hijos, que nos les gusta trabajar, pero bien que se viven enviciados en la calle, que ya parece cantina con sus envases por ahí regados", expresó. 

La basura se acumula entre los postes de luz, recipientes de colillas de cigarros, botellas de bebidas de colores, fétidas con el olor de la orina intensificado a la luz del sol, pasando de amarillo a un tenue ámbar, los cuales no son retiradas por el servicio de limpia, pero les recuerda que ni la seguridad o el ayuntamiento son servicios alcanzables para aquellos que no nacieron en la riqueza, recordó Guzmán Delgadillo.

Con inundaciones y sin agua

En la frontera de la colonia, sobre la vialidad más utilizada por los universitarios que vienen o van de Ciudad Universitaria (CU), alberga el mayor obstáculo en temporada de lluvias, pues las calles de Las Margaritas pasan de un atajo para estudiantes a un riachuelo que priva del paso a los vecinos que vienen de sus empleos.

Ximena Esquivel Santos, de 34 años de edad, es una trabajadora de una maquiladora ubicada entre San Andrés Cholula y Puebla capital, que labora en los turnos matutinos por más de 10 horas.

Sin embargo, a su regreso, siempre puntual a las 18:30 horas, debe surcar el cauce que deja las aguas negras; por lo que pierde hasta dos horas en la espera de que se detengan o decidiendo ensuciar su calzado y prendas para atravesar la fuerza del agua.

"Hace como medio año tenían abierto todo como canal en esta parte del camellón, según para entubar las inundaciones, pero al final sólo quitaron los juegos y dejaron bien feo el jardín, pero el problema es el mismo, sólo querían taparle el ojo al macho", precisó.

Otra adversidad es la ausencia del servicio de líquido en sus cisternas, pues el señor Gonzalo Gutiérrez Prado explicó que la problemática llegó desde los cambios del Sistema Operador de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado de Puebla (SOAPAP) a Agua de Puebla para Todos, derivando a que el llenado de sus depósitos pasó de forma semanal a quincenal.

El condómino manifestó que ahora deben suplir la cantidad de agua con la compra de pipas, que pueden costarles hasta 200 pesos semanales, adicionales al pago del recibo del agua, pues en el caso del corte del servicio son puntuales, pero para la atención de sus quejas en los módulos son retardadas, siempre con la promesa de que algún técnico irá al rescate de sus tuberías.

"Estos que llegaron hacerse cargo de la concesión piensan que nos hacen un favor al abrirnos la llave; porque lo hacen cada vez que se acuerdan que hay vecinos viviendo por aquí, pero no fuera para venir a cobrar, porque así saben hasta donde vive uno", recriminó.

Propaganda partidista sin retirar

A más de un mes de concluidas las elecciones a gobernador en Puebla, la presencia de los afiches de los partidos Acción Nacional (PAN) y Revolucionario Institucional (PRI) siguen en las paredes y postes de la colonia.

Esto recuerda a sus habitantes que pese a que no los visitaron en sus actos proselitistas, los brigadistas solicitaron un voto a cambio de una mejor calidad de vida, la cual dudan que llegue.

"Ni Blanca (Alcalá Ruíz) ni (Antonio) Gali los vimos aparecerse por aquí, para que supieran lo que de verdad es vivir mal, porque como sea ellos tienen sus palacios alejados del pueblo, pero que se le va hacer ellos deciden por uno", concluyó Amador Velázquez Gómez.