En un entorno económico adverso, donde impera la necesidad de emprender y que las ganancias sean suficientes para la sobrevivencia diaria, son pocas las oportunidades de éxito, ya que se tiene que pasar por muchas condiciones que orillan a quienes se atreven a crear su propio negocio a ahorcar sus finanzas y ahorros para que sus proyectos salgan a flote y tengan una fuente de ingresos propia.
Es el caso de Areli, América y Jorge, quienes han dedicado prácticamente la última década de su tiempo y dinero para invertir en sus negocios, y no han visto ganancias pese a años de trabajo.
Por el contrario se han visto obligados a vender sus materias primas a otras marcas, transportar sus mercancías a otro lugar para venderlas y endeudarse por confiar ciegamente en lo que hacen día a día. La utilidad es mínimaAmérica Maza, propietaria de la empresa Verdinova, fundada en Atlixco, se ha dedicado a experimentar en la deshidratación de alimentos para generar productos que beneficien la salud, como piezas de pan sin gluten y la elaboración de alimentos con ingredientes orgánicos, como la fibra de amaranto, nopal, chía, camote y la quinoa, elementos que cosecha en sus tierras y con la cooperativa a la que se asoció para concretar su proyecto.
Confiesa que la venta del producto ha caminado lento porque nunca obtuvo algún apoyo gubernamental y realizó la inversión a través de préstamos bancarios, situación que no ha ayudado a ver las ganancias, pues tiene que pagar puntualmente los intereses y el capital.
Asimismo, menciona que la colocación de alimentos orgánicos resulta complicada, pues tienen un precio un poco más elevado y sólo lo comercian en tianguis y tiendas especializadas. "No tenemos apoyos gubernamentales, de hecho tenemos todavía una deuda bastante grande con el banco porque fue el único medio que encontramos para financiar, la verdad si se nos complicó. Entramos a varios concursos, intentamos en el INADEM, y otros departamentos de SAGARPA pero no tuvimos apoyos, entonces nos vimos en la necesidad de endeudarnos, de hecho llevamos 8 años desde que iniciamos, son más de 4 que nos endeudamos y seguimos pagando". Generaciones de trabajo han servido para otrosLa familia de Areli Rendón se ha dedicado por cuatro generaciones a la cosecha del maguey, el cual habían enviado durante casi toda la vida a estados como Morelos, Tlaxcala y Oaxaca para que otros productores hicieran el mezcal.
En sus tierras ubicadas en San Nicolás Huajuapan siempre se ha dado en abundancia el maguey, pero habían preferido vender la materia prima para no arriesgar sus recursos en la elaboración y venta de mezcal; sin embargo, hace dos años, se decidieron a crear su propio mezcal "Orgullo Poblano" y "Gran Agustín". Refiere que en este camino de producir y embotellar la bebida no han visto las ganancias, pues aunque su marca ya está registrada en la propiedad intelectual, todavía hacen falta tortuosos requisitos burocráticos para que el mezcal que producen pueda venderse en tiendas comerciales y restaurantes; sin embargo, mantienen la esperanza de que en un año más, la marca circule en todo el estado y traspase barreras. Migra para tener oportunidadesJorge Nava tiene sus cultivos de maguey en Tlaxcala, pero por años el negocio no pudo florecer en aquel estado, por lo que decidió mudarse a Puebla para vender su tradicional pulque, receta de la familia. El Sapito Pulquero es una marca generada en el estado vecino pero vendido en creces en Puebla, tras muchos intentos de establecimiento para su venta, que ahora que ha logrado consolidarse requiere de la minuciosa administración, para que las ganancias empaten con la inversión y no se registren pérdidas, aunque haya un margen corto de utilidades por el traslado del curado. |