Tras la tormenta tropical Earl, alrededor de 220 adultos mayores en la Sierra Norte de Puebla fueron afectados; 20 sufrieron la pérdida de sus hogares, otros 100 tienen daños graves en sus viviendas, mientras que el resto requiere una limpieza profunda en sus casas para volver a habitarlas, informó el delegado estatal del Instituto Nacional para Adultos Mayores (Inapam), Malco Ramírez Martínez. En entrevista, el funcionario explicó que los afectados viven en los albergues municipales, además de que están a la espera de que se reactive el servicio de las unidades de salud de las demarcaciones, algunas de las cuales sufrieron deficiencias en la asistencia médica por los daños generados por el fenómeno. Detalló que las medidas tomadas para atender a los afiliados mayores de 65 años fueron establecer centros de acopio en las dependencias de gobierno, para entregar agua y alimentos trasladados por la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol); además, en lo que resta del año comenzará la remodelación de siete de sus estancias para adultos mayores. Ramírez Martínez precisó que algunas de las inversiones estarán localizadas en Nopalucan, Tetela de Ocampo, Cuautlancingo y San Andrés Cholula, donde se equiparán a través de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) en conjunto con el Inapam, para luego ser tomadas por el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) estatal para que se encarguen de su seguimiento. Por ello, precisó que en los últimos cuatro años se han mejorado 34 instalaciones en la entidad. Maltrato y olvidoPor otro lado, Ramírez enfatizó que en la entidad hay 380 mil adultos mayores registrados en el padrón, de los cuales, el 70 por ciento se encuentra en zonas aisladas de los hogares de sus cuidadores, por lo que buscan, en conjunto con la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), desarrollar un programa de vivienda adaptada, cuyo fin es facilitar la movilidad y prevenir el rechazo de sus familiares. El delegado aseguró que otro problema es la violencia senil, pues de cada 100 denuncias recibidas, cerca del 30 por ciento son agresiones por parte de sus familiares, como el despojo de pensiones y bienes, o que el transporte público se niegue a brindarles el servicio. |