Sábado 27 Agosto 2016

La desesperanza es el sentimiento que predomina en comerciantes y vecinos de la colonia Santa María, ubicada sobre la Diagonal Defensores de la República, a unos pasos del monumento a la China Poblana, donde los colonos dicen despertar con la incertidumbre de encontrarse con la perturbación de sus hogares por la mano del ladrón y las inundaciones que deshacen el mercado local.

Los habitantes recuerdan que la colonia nunca se caracterizó por ser segura y señalan que las necesidades de encontrar una residencia donde vivir los obligó a conformarse con lo que estuviera al alcance de sus posibilidades financieras o por la obligación de brindar algún cobijo a sus familiares.

"La policía sirve para dos cosas: para nada y para lo mismo. Cuando se pasean nomás andan buscando a quien molestar o aparentar que trabajan; pero ya que nos robaron parece que se los tragó la tierra, pero ni el diablo los quiere, porque los escupe a los condenados", aseguró entre carcajadas la señora Ximena Saltillo Ramírez.

Doña Ximena vive cerca del mercado Santa María desde hace más de 25 años, por lo que se consideró una experta para evadir la inteligencia de los ladrones y dijo que en la zona prefieren sustraer autopartes, pues les resulta sencillo por la escasez de alumbrado público.

Comentó que son especialistas en lo que hacen, incluso comparó su agilidad con el de las ratas y su destreza con la de un mago, pues en cuestión de minutos roban espejos, tapones, rines o llantas; además, emprenden carreras en el sigilo de la noche, lo que provoca que nadie se entere de sus acciones hasta el amanecer. Por ello, la señora Ximena decidió enviar a dormir a su esposo en la parte trasera del coche para supervisar su integridad.

Asegura que todos toman en broma que su cónyuge deba dormir algunas noches en el auto y creen que su matrimonio no funciona, pero la verdad es que temen que por tercera ocasión se lleven todo el vehículo; no obstante, en temporada de lluvias o ventarrones lo deja compartir la cama.

Casas abiertas, seguridad omisa

Además del robo de autos otra problemática que domina las calles de Santa María son los constantes atracos a domicilios, algo que sucede con frecuencia, a pesar del reforzamiento de las chapas y ventanas, pues aseguran que los maleantes siempre se las ingenian para llevarse sus pertenencias.

"Apenas se metieron a robar a mi casa y son tan buenos que rompieron una de las bisagras del portón en la madrugada, pero ni cuenta se dieron los vecinos de lo discreto que fue el fulano ese", añadió el señor Jaime Zambrano Tehuitzil.

La víctima del robo relató que la noche del 12 de agosto trabajaba en su taller de compra y venta de metales y esperaba un cargamento, por lo que regresó hasta entradas las 4 horas, cuando se dio cuenta de que le robaron su celular, el televisor y los ahorros de todo el año.

Al día siguiente, optó por acudir a la delegación 11 del Ministerio Público para levantar su denuncia y le dijeron que buscarían a los responsables, pero asumió que la acusación irá directo al papeleo, por lo que se dijo desilusionado, de la misma forma que el resto de sus vecinos, asaltados a la salida de un banco ubicado entre las avenidas 7 Norte y 32 Poniente.

"Uno quisiera confiar en sus autoridades, pero ¿cómo hacerlo cuando ellos hacen que no podamos confiar en su trabajo?, más cuando sus decisiones son ignorar nuestras necesidades, en los momentos que más requerimos de su apoyo", mencionó tras detenerse a conversar con una patrulla estacionada frente a su domicilio.

Un mercado con memoria

En el corazón de la colonia se localiza el mercado Santa María, donde los vecinos de los barrios cercanos como Santa Anita, el Rayito y San Miguel, vienen para abastecerse de verdura, fruta, artículos de limpieza o prendas de vestir; la última remodelación a profundidad del establecimiento fue en 2011, durante la administración municipal de Eduardo Rivera Pérez.

Lo anterior surgió de entrevistas con mercaderes del lugar, que pidieron el anonimato por temor a represalias en sus negocios; ellos precisaron que las modificaciones de hace cinco años consistieron en el cambio del techo de asbesto por uno de lámina, aunque las condiciones empeoraron al generarse filtraciones de agua que afectan a su mercancía.

"No sé en qué estaban pensando cuando creyeron que era buena idea ponernos lámina en lugar de techo, primero debieron destapar el drenaje, porque ahora entra el agua y aparte de que sale a chorros de las cisternas. Todo empeoró en lugar de mejorar", mencionó.

Los colores exteriores son morado con blanco, herencia de la administración de Rivera Pérez; ellos pagaron la mano de obra. Desde entonces, sólo mantienen negociaciones sin dirección con el actual Ayuntamiento, encabezado por Luis Banck Serrato, con el fin de realizar otras mejoras al mercado; lo único que necesitan es combatir las goteras y reforzar la seguridad, porque la constante es el robo de autopartes que les afecta a ellos y a su clientela.