Sábado 27 Agosto 2016

El Consejo Nacional de Población (Conapo) advierte que en 2015, el 27.6 por ciento de la población era menor a los 15 años y sólo el 10 por ciento tenía más de 60 años; no obstante, se prevé que para el 2050, dicha composición se vea alterada y el grupo de edad de cero a 15 años implique el 20.7 por ciento del total de ciudadanos, mientras que el mayor de 60 años concentrará un 21.5 por ciento.

Este proceso ocurre de forma lenta en Puebla, ya que la entidad mantiene una tasa de 18 a 21 nacimientos por cada mil habitantes.

Por otro lado, la encuesta intercensal de 2015 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) revela que en Puebla, la población con 60 años en adelante representa el 10.07 por ciento del total de la población.

Afrontan la soledad en Asilo

Javier, Esperanza y José no celebran el Día del Abuelo, porque siempre han estado solos, son adultos mayores, huérfanos de toda la vida que han sabido afrontar la soledad y buscar en sus pequeños momentos de felicidad la razón de su existencia.

"De familia nunca supe nada", dijo Javier, quien vivió hasta su adolescencia en casas hogar, después con compañeros de trabajo, en los dormitorios públicos y hasta en la central de autobuses, hasta que tuvo el infortunio de contraer gangrena en una de sus piernas por una diabetes mal cuidada, lo cual derivó en la amputación de su extremidad.

Con su cuaderno de dibujo y sus colores al lado, refirió que proviene de Querétaro, pero llegó a Puebla por un cambio del hospicio en el que nació, lugar del que heredó los apellidos Berruecos Sánchez, los de la fundadora.

"De mis primeros años no sé, no conocí nada de familia, soy huérfano desde chico hasta la fecha, y no era de Puebla, era de Querétaro, me acuerdo que llegué en el año 1963 a Puebla, más o menos como de 10 años, recuerdo que me enfrentaba con los chamacos de la misma estatura y les decía ¿cuántos años tienes? y ellos me decían que 10. Entonces he de tener como 60, 62 años, porque no me siento ni adolorido ni agotado", dice muy alegre.

Al ser desalojado de un orfanato en San Antonio comenzó a pedir trabajo en imprentas, donde fincó su experiencia durante la niñez y oficio del que vivió por cerca de 45 años. Hasta junio de 2010 se dio cuenta que su pie sangraba, pero cuando se trató el malestar ya era demasiado tarde, pues el 2 de agosto su extremidad fue amputada.

Javier nunca tuvo una casa; cuando salió del hospital lo llevaron a quedarse al Dormitorio Municipal durante su convalecencia; tras sanar, un 27 de septiembre, lo trasladaron al Asilo Vivir de Amor, para indigentes mayores.

"Me quedé sola"

Esperanza Tenorio Carrillo relata que tuvo una familia, pero le duró poco, pues a los 7 años perdió a su papá y a los 9 años a su mamá, sólo tenía a una hermana, pero murió hace un par de meses y se quedó sin dinero, sin casa y sin compañía. Quedó sola.

"Como estaba trabajando, se me pasó el tiempo, dije ¿me caso?, no, nada más para llenarme de hijos y después estar peor, mejor sola; me quedé sola, mi hermana también, yo la cuidé en sus últimos momentos".

Con lágrimas en los ojos contó que su vida consistió en hacer mandados, ya que tras la muerte de sus padres se dedicó a rentar un cuarto con su hermana, pero cuando ella murió, quedó en el desamparo total, porque además invirtió todo su dinero en contrarrestar la enfermedad de su familiar.

"Mi papá tenía una carnicería por la parroquia, pero le pegó un señor y murió; después enterramos a mi mamá y nos quedamos solas, entonces empezamos a trabajar".

Esperancita dijo que en el Asilo Vivir de Amor le dieron un espacio para pasar los últimos años de su vida; sin embargo, señaló con mucho dolor que no hay como estar en casa.

"Siempre fui un aventurero"

José aseguró que sólo se tiene a sí mismo, la familia que lo acogió desde joven para trabajar fue la que lo dejó en el asilo, porque ya no había tiempo para atenderlo durante su vejez, aunque se siente agradecido por tantos años de compañía.

"Se oye mal decirlo, pero siempre fui un aventurero. Siempre era la clásica pregunta ¿se puede o no se puede? y me seguía de frente", dijo en tono de albur. "Quizá ya hasta se haya muerto; una 'mujercita' que fue el ideal de mi ilusión, pero fue una sola mujer a la que quise, las demás fueron nada más 'mariposear'. Era difícil conquistarla porque yo creo que no tenía atractivo para ella, siempre le rogué, como quien dice, pero no se me hizo".

Por ello, dijo, nunca tuvo un apego real a alguien; sólo consideró como su hijo al de su patrón, al que sostuvo en brazos cuando nació y quien lo llevó al asilo una vez que ya no era posible atenderlo, pues tenía que cuidar de su negocio de compraventa de autos; no obstante, no se siente decepcionado o dolido, pues aseguró tener 115 años bien vividos.