Con 30 pesos al día, Rocío Martínez le da de comer a sus hijos; pero ella no es la única con la posibilidad de gastar poco en alimentos, ya que en la Sierra Negra de Puebla, los ciudadanos pagan tres pesos por su menú en alguno de los Comedores Comunitarios de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), que dan servicio a 1.7 por ciento de los poblanos en carencia alimentaria. En el estado de Puebla existen 218 Comedores Comunitarios: 70 fijos y 148 Unidades Móviles Alimentarias (UMA), que atienden a una población de 15 mil 944 personas en municipios como Ajalpan, Puebla, Tehuacán, Atempan, Atlixco, Eloxochitlán, entre otros, con algún grado de pobreza y son catalogados como Zonas de Atención Prioritaria (ZAP). Sedesol contempla que a nivel nacional, el porcentaje de población con carencia alimentaria es de 23.3 por ciento y a nivel estatal, 30.1 por ciento de los poblanos no tienen garantizado el acceso a la alimentación. Más de la mitad de estas personas se concentran en 9 municipios.
El costoLa coordinadora estatal del programa, Erika Alatorre Abundis, precisa que cada Comedor Comunitario cuenta con cerca de 120 beneficiarios, quienes se alimentan en ese lugar dos veces al día. Menciona que se requiere de la participación ciudadana para contar con esta acción en la comunidad, ya que son los mismos ciudadanos los que promueven y preparan los alimentos. La funcionaria federal detalla que el costo promedio de cada unidad es de 61 mil pesos mensuales para el abasto de insumos, lo que se traduce en una inversión de 7 millones 169 mil pesos para operar el programa. Además, refiere que se reciben cuotas de recuperación de cero a 10 pesos, según lo definan los ciudadanos de la comunidad beneficiada. "Estoy segura que se ha logrado el objetivo de mejorar las condiciones de acceso a la alimentación, en un estudio que se realizó cuando llegué al frente de la coordinación dio como resultado que estamos cumpliendo con los objetivos específicos y generales a un 95 por ciento" La finalidad es colocar cada Comedor Comunitario en una ZAP y aunque reconoce que sólo en 22 municipios de los 129 catalogados como Zona de Atención Prioritaria son atendidos, se pretende generar acciones a los municipios que cuentan con los mayores índices de pobreza. Los operadoresDesde las 7 de la mañana, Miguel Ángel Sánchez Ramírez abre junto a Fabiola y Gloria el comedor comunitario ubicado a unos metros del entronque de Amalucan. El desayuno debe estar listo desde las 8:30 de la mañana y la comida a las 2 de la tarde. Aunque de oficio es panadero, dedica su día entero, de lunes a viernes a preparar alimento para la gente que así lo requiere porque considera que "el que no vive para servir, no sirve para vivir"; por lo que su mejor pago es la sonrisa de la gente al final de comer y las bendiciones que le dedican al abandonar el lugar. Explica que la cuota de recuperación es de 10 pesos en esa UMA y se invierte en la compra de alimentos perecederos, como frutas, verduras, proteínas y algunos alimentos que no contiene la despensa de abasto mensual. A decir de Miguel Ángel como encargado del Comedor Comunitario, algunas personas pueden consumir su desayuno o comida sin costo cuando definitivamente no pueden pagar la cuota, pues además de ser una regla del programa, considera necesario ayudar a quien requiera de sus alimentos. Foto: CortesíaLos comensalesQuienes hacen posible la labor y que permanezca el servicio son los comensales. Ellos se dan cita desde las primeras horas del día para desayunar. Rocío por ejemplo, se levanta muy temprano para llevarles el desayuno a sus hijos e irse a trabajar, además de darse un tiempo para entregar los recipientes a los cocineros para que les pongan la comida a sus hijos a su regreso de la escuela. Algunos de los que acuden al Comedor Comunitario son trabajadores de la zona. Es el caso de Don Leopoldo, que a diario come y desayuna en las mesas de Sedesol, cuando se da un tiempo después de los trabajos de mecánica que realiza en su propio domicilio. Confiesa que al inicio le daba pena ir por el "qué dirán", pero ya no le genera vergüenza. En la misma situación se encuentran los Reyes, un par de chicos que también cuentan con un negocio en casa y han visto la manera de estirar sus ingresos ahorrando con los alimentos en el Comedor Comunitario. "Cuando uno quiere comer más pide uno doble y no hay problema, se ahorra uno bastante; porque en el gasto familiar te vas gastando fácil de 300 a 400 pesos diarios en hacer comida. Ahí va incluido tortillas, si comes carne, frijoles, un extra, un refresco y si son muchos en la familia pues más; por ejemplo, nosotros, con los trabajadores que vienen de Santo Tomás Chiautla". En tanto, don Martín tenía reticencia al programa porque cree que lo que viene del gobierno lo "dan feo"; pero se ha dado cuenta que puede desayunar y ahorrar, con un buen servicio, una comida en buen estado y rica, en su casa, recorre al menos dos colonias en bicicleta para acceder al servicio, pero lo vale, dice. |