Mayor producción, absorción de gases contaminantes y la generación de un diálogo de saberes al conjugar técnicas de cultivo tradicionales con las modernas para complementarse, es lo que concluye el investigador en agronomía, Miguel Ángel Damián Huato en su libro "Utopística agroecológica. Innovaciones campesinas y seguridad alimentaria en maíz". Y es que los municipios más alejados de la zona metropolitana son los que dejan a un lado el uso de técnicas tradicionales para el cultivo en milpa, una de las formas con mayor rentabilidad para la producción de alimentos. "La milpa se tiene que trabajar de acuerdo con los saberes tradicionales y los saberes modernos en el principio de la biomimesis, si queremos coadyuvar con resolver el problema de la seguridad alimentaria tenemos que impedir la producción de la milpa de temporal bajo las mismas condiciones de la cultura moderna, es suicidarnos alimentariamente y seguir incrementando la dependencia económica que tiene el país", aseguró. La investigación que realiza Damián Huato versa en verificar las técnicas de cultivo que deriven en una producción eficiente, que tenga buenos resultados en materia de cultivo y calidad del producto e incluso la conservación de suelos. "La milpa no solamente produce maíz; donde sembré como monocultivo, obtuve 485 kilogramos de maíz, como policultivo 2600 kilogramos de maíz, 5.3 veces más, no hay ninguna comparación, y no solamente eso, está demostrado que la milpa captura dióxido de carbono, los gases que causan el cambio climático", afirmó. En entrevista con El Popular, diario imparcial de Puebla, explicó que uno de los principales postulados es que si se transfieren los patrones de producción eficiente, en un lapso de 10 años se estaría duplicando la producción de las milpas, "en 35 años el crecimiento de la producción de maíz de temporal ha crecido 0.82 por ciento, si yo lo duplico habría 8 por ciento más". En un primer estudio realizado en Tlaxcala, concluyó que del 100 por ciento de las tecnologías que promueve el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP), sólo el 32.7 por ciento son utilizadas por los productores de maíz, además que dicho organismo no considera las tecnologías campesinas. Un resultado similar obtuvo cuando realizó la misma investigación en Cuetzalan, Huaquechula, San Nicolás de los Ranchos, Huejotzingo, San José Chiapa, Cuyoaco, San Nicolás Buenos Aires, Chalchicomula de Sesma, Zautla y Jolalpan. En la actualidad, la producción de la milpa se da en monocultivo, es decir, en parcelas diferentes, sin embargo, los campesinos de las distintas regiones han hecho por mucho tiempo el policultivo, reuniendo en un solo espacio más de una semilla, que permita mayores rendimientos de la tierra y además prevenga o mitigue la erosión de suelos con las propiedades de cada elemento. "La agricultura convencional, la agricultura moderna no genera estas complementariedades, porque se siembran monocultivos, el maíz, fajol, en áreas más grandes que donde siembra el campesino, éste difícilmente puede meter máquina para cosechar porque aplastaría todo al ser policultivo (siembre más de una semilla en un solo lugar)", dijo. La agricultura moderna, además promueve el uso de fertilizantes y herbicidas que representan un daño para los suelos, ya que algunos microorganismos se degradan y además destruye algunas de las propiedades de las plantas y erosiona los suelos, de ahí la importancia de usar tecnologías campesinas, de las que destaca la aplicación de estiércol, uso de semilla criolla, técnicas de conservación de suelos y rotación de cultivos. |