Sábado 29 Octubre 2016

Entre el aroma silvestre de las flores de muerto, mezclado con las fragancias del incienso y los alimentos que rodean las tumbas, los poblanos llegaron desde muy temprano a visitar los mausoleos del Panteón Municipal, lugar que regresó a la vida entre los coloridos adornos que revisten los sepulcros, donde la pena pasó a ser una celebración de la memoria de familiares y amigos difuntos.

Pese a que la fiesta comenzó muy temprano, los verdaderos ganadores del festejo a la muerte fueron los vendedores de flores ubicados en los alrededores del cementerio, debido a que se encargaron de ofrecer los ramos de flores de cempasúchil y terciopelo con precios que oscilaban los 25 a 50 pesos, dependiendo de la cantidad de plantas en la paca; aunque, el pago no bastó para disminuir la verbena que terminó a las 15:30 horas, cuando el recinto cierra sus puertas.

Hombres, mujeres y niños portaban cubetas, palas o escobas listas para dar el mantenimiento a las tumbas de sus seres queridos, los cuales en estas fechas están más vivos que nunca.

La familia Gutiérrez Prado, integrada por dos menores, padre, madre y María Prado Gonzales, una señora de 66 años de edad, quien visitó a su esposo fallecido en el 2001.

Fotos: Karen Rojas

María precisó que gastaron más 100 pesos entre una docena de cempasúchil que costó 80 pesos, así como un pequeño ramo de cinco claveles que les ofrecieron en 25 pesos, todo para llenar los floreros del sepulcro del difunto.

"Tal vez el precio sea un poco elevado, pero ya estamos acostumbrados que el negocio de los muertos sea así", aseguró la visitante.

Otro caso fue el de la joven Maribel Palencia del Río de 21 años de edad, quien iba acompañada por su hijo de 3 años y visitaba la tumba de su madre. Al terminar las oraciones, comentó que no cuenta con tanto dinero, pero que le trajo un par de rosas carmesí, las preferidas de su progenitora, las cuales le costaron 10 pesos cada una. "Quisiera darle más, pero lo que importa es que estamos aquí".

Negocios entre lapidas

El festejo a la muerte es ambientado por el sonido de un desafinado organillo que reproduce viejos danzones o clásicos del mariachi de José Alfredo Jiménez. Los responsables de las melodías recorren los pasillos con una mano estirada y recitando un "coopere para la música" en voz de una señora y dos adolescentes, pero las palmas corren, mientras la gente ignora.

Entre cada lote, niños, adolescentes y adultos recorren cada tumba visitada y ofrecen sus servicios entre susurros como "pala", pues con la herramienta remueven la maleza o limpian tumbas por 10 pesos; por otro lado, jóvenes con pinceles y pinturas oscuras recuerdan a los visitantes "¿les pintamos las letras?", servicio que cuesta desde 25 pesos.

También hay recordatorios para los olvidadizos, pues a unos pasos de la entrada principal hay un puesto improvisado que ofrece modestos ramos de flores o rehiletes para adornar los mausoleos.

Triste Día de Muertos para un vivo 

El dolor consume cada una de las articulaciones de un desgastado hombre de 85 años de edad, oculto entre los mausoleos más ostentosos, pero consumidos por las telarañas y cristales rotos. Aunque Jesús Esteban Pérez López visita a su difunta esposa María Teresa Osorio Delgado, quien falleció mientras dormía hace dos años, señala que viene desde las colonias de la avenida 25 Oriente, donde vivió en feliz matrimonio por más de cinco décadas, por lo que "ahora que no está (su esposa) me siento solo, porque extraño quien me hiciera mis frijolitos y me acompañara en el frío; pero bien decía mi padre que los 'difuntos mueren, cuando uno deja de pensar en ellos', aunque espero que me cuide a mí y a nuestros hijos desde arriba".

Reconoció que las festividades serán solitarias este año, pues sus dos hijos viven en otros estados y los ve de manera ocasional en fiestas decembrinas; no obstante, sabe que lo espera Pelusa, una perrita criolla que salvo de la calle y estará a su lado para comer una hojaldra, mientras se consume la llama del altar a su amada.

Precio de hojaldras no subirá

A pesar del aumento en el costo en los insumos como harinas y azúcares, el precio de las tradicionales hojaldras del Día de Muertos no subirá en la ciudad de Puebla, así lo dio a conocer Ernesto Cruz Silvestre, presidente de la Unión de Panaderos de Puebla (Unipan).

Al respecto, la Cámara Nacional de Comercio, Servicio y Turismo en Pequeño de Puebla (Canacope) confirmó que las harinas refinadas y el azúcar aumentarían este fin de año entre 2.8 y 3 por ciento, de manera respectiva, a consecuencia del actual tipo de cambio del dólar. No obstante, las 12 panaderías que conforman a la Unipan pudieron mantener el mismo precio de 2015 que oscila entre los 15 pesos la hojaldra mediana.

Señalaron que la inflación en el producto no se reflejó en el precio al consumidor debido a que los panaderos compraron la materia prima al mayoreo y llegaron a acuerdos con los productores de azúcar y aseguró el líder panadero que los insumos que utilizan son de la mejor calidad.

En la actualidad, la Unipan vende sus productos en la Quinta Expo Hojaldra 2016 ubicada en la avenida 5 Oriente y calle 4 Sur, donde estarán presentes hasta el 1 de noviembre. Los precios en la feria parten desde los 15 pesos y varían de acuerdo al tamaño de la hojaldra, el sabor o si es gourmet.

En la expo, además de la tradicional hojaldra de mantequilla, los panaderos ofrecen hojaldras rellenas de nata, con nuez, pasas, cajeta, zarzamora y hasta de chispas de chocolate.

El representante de la Unipan aseguró que no subieron el precio de las hojaldras para competir con los supermercados y espera que en el fin de semana que dura la expo se vendan más de 30 mil piezas.

En este sentido, la Canacope aseguró que las ventas de los panaderos aumentan de manera considerable, pues llegan a tener un incremento de hasta un 50 por ciento sólo en la temporada del 28 de octubre al 2 de noviembre. Esto se suma a la derrama económica que dejarán todos los productos que se venden en la temporada, incluso estimaciones de la Canacope se llegará a un total de 370 millones de pesos.

La Unipan invitó a los poblanos a mantener tradiciones y a consumir lo que está hecho por personas de la misma región. Aseguró que el simbolismo de los huesos que guarda la hojaldra es una tradición que viene desde hace muchos años y es responsabilidad de todos los poblanos preservarla.