Jueves 09 Marzo 2017

Desesperanza por no encontrar a un donante de riñón y los complicados tratamientos para pacientes en lista de espera, son algunos de los retos que superan los derechohabientes del IMSS, quienes también se enfrentan a una espera máxima de una década para salvar su vida.

Con motivo del Día Mundial del Riñón, celebrado durante el segundo jueves de marzo, El Popular, diario imparcial de Puebla, escuchó las voces de una sobreviviente y sobre de los retos que cada día enfrenta el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) de Puebla para ampliar la base de donantes locales.

En entrevista con esta casa editorial, el director del Hospital de Traumatología y Ortopedia del IMSS, Francisco Morales Flores, detalló que, en lo que va de 2017, suman tres donaciones multiorgánicas y una de córneas; de las cuales una fue para riñones y córneas, mientras que la otra de músculo-esquelético.

Precisó que entre todos los donantes sumaron cuatro riñones, seis córneas, junto con un tejido músculo-esquelético que dejó 96 tejidos distintos; sin embargo, pese a convencer a los familiares de las personas fallecidas, también se presentaron con tres casos en que se negaron a entregar los órganos de los pacientes.

Fotos: Cortesía

"Sigue habiendo resistencia para hacer una donación, falta tener mayor conocimiento, pues hay cosas culturales o de tradiciones y costumbres en que la gente dice 'sí a un difunto le quitan sus órganos ya no se va completo al cielo', son aspectos religiosos o tabús", explicó.

El especialista recordó que, desde abril de 2016 se comenzó la labor de procuración de órganos, lo que les permitió realizar 22 donaciones multiorgánicas, para colocarse en el primer lugar nacional en la práctica de dichos procedimientos en Unidades Médicas de Alta Especialidad (UMAE) de Traumatología y Ortopedia.

Morales Flores aseguró que las intervenciones realizadas el año pasado superaron las expectativas del Hospital, ya que, en un inicio, se estimaban realizar seis procuraciones en todo 2016; sin embargo, se realizó un promedio de tres mensuales.

Esperan mil 200 personas riñones

Por otro lado, Morales Flores mencionó que la lista de espera, entre riñones y córneas, supera los mil 500 pacientes; además, aseguró, los derechohabientes pueden esperar hasta una década la llegada de su turno.

Estimó que en el Hospital Regional 36, San Alejandro, se encuentran a mil 200 adultos a la espera de un riñón, sumados a otros 30 niños dializados, por lo que, advirtió, los pacientes en tratamiento tienen un aproximado de 10 años de vida con mala calidad.

"Estos pacientes tienen una mala calidad de vida, porque deben tener una dieta especial, tienen que estar en la máquina, a veces tres veces a la semana, y en ese período de hemodiálisis tarda hasta ocho horas; entonces, quiere decir que este paciente tiene que estar atado a una máquina", mencionó.

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Por otro lado, Morales Flores comentó que en el primer bimestre de 2017 se practicaron dos donaciones infantiles; asimismo, reconoció que en Puebla existen 300 personas que esperan córneas.

Disminuye en 13 por ciento trasplantes de riñón 

De acuerdo con el Reporte Anual 2016 de Donación y Trasplantes en México del Centro Nacional de Trasplantes (Cenatra), en Puebla los procedimientos quirúrgicos de riñón se redujeron 13.5 por ciento en los últimos seis años.

El informe revela que en la entidad se realizaron 147 trasplantes renales, lo que puso a Puebla se como uno de los cinco estados más activos; no obstante, la cantidad de intervenciones de riñón fue inferior a las registradas de 2011 a 2015.

En 2013 se registró la mayor cantidad de trasplantes renales, con 190; sin embargo, en los años siguientes las cifras comenzaron a decrecer hasta los 167 procedimientos de 2015.

"La esperanza nunca muere"

Por motivos de privacidad de los pacientes, está prohibido difundir el nombre de la receptora del riñón o de sus familiares; sin embargo, este diario entrevistó a Gabriela que, a sus 22 años, esperó una década para ser seleccionada de la lista de donaciones.

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Gabriela comentó que en el período de espera para un trasplante renal no perdió la esperanza, pese a atravesar diversos momentos de cansancio a consecuencia de las hemodiálisis, y siempre intentó llevar una vida normal a la edad que le correspondía, porque no dejó de creer que su turno estaba por llegar.

"Tardé 10 años dializada, porque no encontraban mi riñón, pero cuando lo encontré no me lo creía, pensaba que era como un sueño, porque, ahora digo, es una calidad de vida mejor la que voy a llevar y ya no voy a estar atada a una máquina", relató.

Recordó que todo empezó un día de hace cinco años, cuando convulsionó y quedó en coma, por lo que no le diagnosticaban mayores esperanzas de vivir; al superar esa dura prueba, supo que podía aguantar un poco más.

Gabriela recordó que la sorpresa llegó en octubre pasado, pues la notificaron que la espera había terminado; entre miedo y felicidad, recibió el trasplante y, con él, nuevas metas por alcanzar, como viajar o terminar su preparación como asistente social.

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Valentina, madre de Gabriela, se dijo afortunada de que su hija -la menor de la familia-, sólo estuviera internada en dos ocasiones; sin embargo, dijo la clave para no decaer consistió en confiar en que todo retomaría su curso.

"Tuve muchas esperanzas, porque veía que me hija me daba motivos, pues ella no se decaía; entonces, eso me daba mucha fuerza, porque decía 'si ella le está echando ganas, ¿por qué no nosotros como familia para seguirla apoyando?'; eso fue lo que nos motivó", expresó.

Tras superar esta experiencia, invitaron a familias que atraviesan por experiencias similares a no perder la fe y a la ciudadanía a sumarse a la cultura de la donación, pues recordaron que esa decisión puede salvar la vida de muchos.


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