La venta de huachicol se ha convertido en un fenómeno social, un problema complejo que ataca a la política, la economía y en donde los principales perjudicados son las comunidades marginadas del Triángulo Rojo, al tiempo se ha convertido en una complicidad entre estructuras de gobierno y el pueblo, así dio a conocer Silvia Cano Moreno, catedrática del departamento de Ciencias Políticas en el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM) campus Puebla. En entrevista con El Popular, diario imparcial de Puebla, la académica abordó el tema del robo a hidrocarburo que generó enfrentamientos entre presuntos delincuentes y elementos del Ejército Mexicano. La catedrática calificó como una amenaza social y ambiental para las comunidades el robo y venta de hidrocarburo. Existe una red de complicidad que desde hace varios años permitió la venta de gasolina ilícita, y con esto involucró al personal de Pemex ya que, dijo, alguien tuvo que enseñar a la gente a extraer gasolina de los ductos. Puntualizó en el caso de las autoridades municipales, estatales y federales para la intervención de una red de corrupción que se involucró en la impunidad. Si se hubiera actuado al instante, agregó, el problema no se hubiera salido de control. El huachicol, desde el punto de vista social, habla mucho de los sectores intermedios, refirió. Al ser el Triángulo Rojo, en referencia a Tecamachalco, Tepeaca, Acatzingo, y Quecholac, una zona de gran marginación, las "altas esferas" permitieron que las poblaciones se involucraran como mano de obra. Sobre Palmarito Tochapa, comunidad perteneciente al municipio de Quecholac, donde el pasado 3 de mayo se presentó un enfrentamiento entre civiles supuestamente involucrados en el robo de gasolina y militares, explicó que se detonó con más fuerza la violencia debido a la falta de empleo y el índice alto de migración. "La gente ya no produce como antes, ya no es redituable su trabajo de campo, Puebla ha pasado por situaciones de sequía fuerte, se le suma la marginación y la población se vio orillada a tener recursos alternativos; en este caso, la venta de gasolina", expresó. No obstante, Cano Moreno consideró equivoco victimizar a la comunidad de Palmarito Tochapa; en cambio, ser empático con la situación que rodea a la comunidad tendría más efecto para entender por qué la gente vio el negocio de la gasolina como un trabajo redituable que los ayudó a salir adelante. Expuso que las escuelas podrían intervenir para ser factores de concientización y evitar así que los jóvenes se conviertan en halcones, tal como lo dio a conocer el gobernador José Antonio Gali Fayad, al mencionar el caso de un niño de 12 años en Palmar de Bravo.
Por tanto, indicó que todo el peso recae en los familiares de los delincuentes, con ello ejemplificó el cierre de vialidades que la población de Palmarito realizó la semana pasada, en donde el escudo humano estuvo integrado por mujeres y niños. Este tema, dijo, habla de que la venta de huachicol ya se volvió un estilo de vida para toda la comunidad y están convencidos de que se enfrentarán con todo lo que tienen. Con este fenómeno, Puebla queda "mal parada" ante la vista de los demás estados de la república mexicana, pues la entidad, que solía ser uno de los estados más tranquilos de México, ahora está en la nota roja de todos los medios nacionales e internacionales, concluyó. |