Como cada año, cientos de poblanos visitaron a sus familiares en los diferentes panteones de Puebla, con flores en la mano, rehiletes, comida y música acompañaron a "sus fieles difuntos" el 2 de noviembre. En la entrada de los panteones se pudieron ver vendedores de todos los giros; vendieron veladoras de 10 pesos y figuras religiosas que variaban de costo, se instalaron personas que pintaron caras de catrina y asesores que dieron opciones para adquirir un nicho en los panteones. Los nichos a perpetuidad tienen un costo aproximado de 10 mil 300 pesos; un nicho por siete años, de 5 mil 665; mientras que la renta de ataúd 810 pesos, el uso de capilla mil 150 pesos y la cremación 2 mil 400 pesos. Foto: Agencia EnfoquePara no tener un mal de ojo ni adquirir aire malo, en el panteón vendieron plantas de ruda, cigarros y bolsas de alcanfor, principalmente los adultos mayores y los niños se pusieron estos productos en las orejas para no atraer malas vibras. Incluso, para no dejar a los difuntitos con hambre, vendieron calabaza en dulce, hojaldradas, tamales de frijol y de otros sabores; algunos visitantes prefirieron desayunar y después llevar un pedazo de pan a las lápidas, en las cuales se pudo ver de todo, hubo gente que dejó globos, cervezas, mezcales, cigarros, juguetes, hasta máscaras de luchadores y tacos. Si las familias querían alegrar su estancia, en los panteones se pudieron escuchar tríos de guitarristas, organilleros y los típicos mariachis, estos últimos cobraron desde 150 pesos por tres canciones, las melodías más solicitadas fueron la Amor eterno de Juan Gabriel y Tristes recuerdos, de Antonio Aguilar. Así como hubo familias que rodeaban con comida y flores las losas, también se pudieron ver sepulcros olvidados. En el panteón municipal un 40 por ciento de las tumbas están abandonadas, pero al haber pagado el servicio de la fosa de perpetuidad no pueden retirarlas. |
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