El 15 de septiembre de 2014 Cristina Bautista Salvador y su hijo, Benjamín Ascencio Bautista, estaban comiendo. Ella le pidió que no regresara a la Escuela Normal Rural "Raúl Isidro Burgos", que se quedara en su pueblo y buscara un trabajo en el campo; Benjamín le dijo que su sueño era convertirse en maestro y ayudar a los niños de su comunidad. Fue la última vez que lo vio. Benjamín desapareció la noche del 26 de septiembre de 2014 en compañía de otros 42 alumnos de la Escuela Normal de Ayotzinapa. Se había difundido que los normalistas tenían problemas con la autoridad porque paraban camiones para recaudar donativos, ya que la institución no contaba con presupuesto. Desde su desaparición, todo el dolor de Cristina se convirtió "en sed de justicia". Aseguró que la Procuraduría General de la República (PGR) ha obstruido cuatro líneas de investigación para esclarecer "la desaparición forzada" de su hijo. "La mayoría de los desaparecidos al igual que mi hijo eran de nuevo ingreso, no habían hecho ni el año en la Normal. Antes de desaparecer fue a nuestro pueblo Alpuyecancingo de las Montañas, situado en el municipio de Ahuacuotzingo, en el estado de Guerrero; me dijo que iba a dejar la escuela porque en Chilapa Guerrero tenían que entregar unos documentos", compartió. Cristina lo describe como un joven alegre, respetuoso y muy cariñoso, que siempre le gustó ayudar a los demás. En su último encuentro él tenía 19 años. Además de Benjamín, Cristina tiene dos hijas, una de 25 años que está casada y otra más de 21 años. Dejó de verlas desde hace tres años cuatro meses para emprender una caravana por todo el país, en la que exige justicia para los 43 desaparecidos y pide a las autoridades que regresen a su hijo vivo.
Esta madre lleva consigo una lona con la fotografía de su hijo, una mochila grande para viajes largos y unos aretes que juntos forman el número 43. Dijo que le sigue doliendo el corazón y a veces llora, no porque haya aceptado la muerte de su hijo, sino porque el gobierno federal sigue sin esclarecer el caso y sin castigar a los responsables. |