El cansancio se puede ver en su rostro y el dolor de abandonar su país se refleja en su mirada. Desde hace dos años alrededor de mil migrantes centroamericanos visitan la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción como parte de la Caravana Refugiados del Vía Crucis Migrante, en este lugar reciben asilo y comida por tres días, pues su objetivo es "llegar al otro lado". La parroquia de la Asunción también es un centro de ayuda humanitaria para migrantes en tránsito, la operan voluntarios y la coordina el sacerdote Gustavo Rodríguez Zarate. Desde el pasado miércoles 4 de abril empezaron a llegar camiones con personas de Honduras y de El Salvador, que buscan techo para dormir dignamente y comida para continuar su viaje. Sus manos y pies están llenos de tierra, su piel está dañada por el sol, sólo llevan consigo una mochila y un gorra para cubrirse. Los niños cargan un juguete para no aburrirse y constantemente ofrecen disculpas por su manera de comer, pues comentan que llevan mucho tiempo "sin ningún bocado". Algunos de los migrantes empezaron la caravana desde Chiapas, otros ni siquiera sabían que existía una caravana, pero al llegar a Puebla, los vecinos les comentaron que había un centro de apoyo y en la iglesia los recibieron. Uno de los grupos más grandes fue el de 300 madres provenientes de El Salvador que llegaron al refugio para comer, bañarse y adquirir ropa, en un gran porcentaje son madres solteras que tuvieron que dejar su lugar de origen por amenazas de integrantes de Mara Salvatrucha, abusos por parte de las autoridades y hostigamiento de bandas criminales.
Michell Reyes Moreno tiene 16 años de edad, antes de unirse a la caravana estaba cursando el tercer año de secundaria, es originaria de Honduras. Dejó su país porque su madre ya no tenía dinero para cuidarla y un maro le había puesto los ojos encima. "Quiero llegar a Estados Unidos, pero en donde sea va a estar bien si estoy segura y tengo trabajo (…) Es difícil porque por primera vez tuve que estar pidiendo dinero en las calles, pero es mejor irme que quedarme con uno de ellos (mara salvatrucha), tenía miedo", compartió. Cuando sea grande quiere ser doctora o policía, cree que estas dos profesiones le van a ayudar para que regrese algún día a su casa "a salvo" y al mismo tiempo podrá ayudar a la gente de su comunidad. El trayecto ha hecho que varios migrantes se conviertan en amigos, tal es el caso de Margarita Lemus, Felipe Alexander y Luis Emilio, los dos primeros son de El Salvador y el último de Hondura, se conocieron en Tapachula cuando pagaron para subir al tren conocido como la Bestia y poder llegar a los Estados Unidos.
A pesar de que pagaron los dejaron aventados por Veracruz, cuando subieron a la Bestia les prometieron comida, que no los iban a separar de sus familias y que los iban a cuidar, pero no fue así. Su coyote los abandonó y a través de limosnas y aventones fue como llegaron a Puebla. Los vecinos de la colonia Aquiles Serdán les platicaron de la caravana, así como el trabajo que realizaban en la iglesia de la Asunción, fueron para ver si tenían suerte y el sacerdote del templo los dejó quedarse a dormir. Ahora se incorporarán a la caravana para llegar Tijuana y de ahí poder irse a Texas o Los Ángeles. "En mi país, uno sólo está esperando que se muera", dijo Luis Emilio, quien compartió que las autoridades de Honduras protegen a los miembros de las bandas del crimen organizado pero no a los pobladores, por lo cual decidió irse porque querían que se uniera a una banda y de no hacerlo lo iban a matar. Otra salvadoreña que llegó al refugio es Cindy García, tiene 28 años de edad, de la mano están sus hijos Daniela y Javier de 8 y 4 años, respectivamente. Cuentan que han hecho muchos amigos en este viaje. Cindy explicó que aunque ellos le tienen miedo a la Bestia y a la migra, no han querido trasmitirle ese sentimiento a sus hijos, pues ellos sólo deben estar seguros de que el viaje en la Bestia es el camino para una vida mejor. Ella está acompañada de su esposo, al igual que los otros migrantes dejaron su país porque los mara la querían como novia y al negarse, han amenazado de manera constante a su esposo. Comparten que en su país de origen tenía un negocio de comida, pero los atacaron al punto de robarles toda su mercancía y al quedarse sin patrimonio optaron por dejar su hogar para seguir el sueño americano. El Vía Crucis Migrante estuvo la semana pasada en la comunidad de Matías Romero, en el estado de Oaxaca, ahora que se encuentran en Puebla piensan descansar y recibir asesoría jurídica para obtener asilo ya sea en México o en Estados Unidos.
Fenómeno migratorio, consecuencia de problemas sociales y políticosEl fenómeno de la migración internacional es consecuencia de problemas políticos, económicos y sociales. En México, esta problemática es una realidad que se vio reflejada en la investigación de Miguel Ángel Corona Jiménez, académico de la Universidad Iberoamericana campus Puebla, junto con Aída Liliana Silva Hernández y Joanna Foote Wiliams, por mencionar algunas. El libro Emigración, tránsito y retorno en México, fue el resultado de la investigación que da cuenta de la multiplicidad de temas detectados en el fenómeno migratorio, mismos que revelan el impacto en la vida personal, familiar y comunitaria de los retornados en territorio mexicano. De acuerdo con Corona Jiménez, quien presentó el libro, refirió que en el análisis se determinó que hay tres tipos de retornados. En primer lugar, están aquellos que regresan por presión familiar; en segundo, el retorno forzoso o la llamada deportación; y en tercer lugar, los que cumplieron sus metas por lo tanto deciden volver a su lugar de origen. Liliana Meza González, Foote Wiliams, Marcela Guerra y el académico Miguel Ángel analizaron las dificultades que presenta la población que decidió volver México o que fue deportada, estos problemas surgen de la dificultad de reintegrarse a una sociedad que en algún momento lo expulsó. Una de las principales problemáticas que los investigadores encontraron en la mayoría de los entrevistados, es la reintegración tanto laboral como familiar. Pues el catedrático detalla que la familia se acostumbra a la ausencia del padre, que muchas veces ni conocen los hijos, en tanto la esposa deja de tomar las decisiones por sí sola y ahora debe consultarlas con su marido. En cuanto a las percepciones económicas, al regresar les afecta la falta de oportunidades laborales y la buena remuneración, pues aunque en su mayoría dominan en un 80 por ciento el inglés y conocen el manejo de maquinaria, sus ingresos en el país son hasta 10 veces menor a lo que estaban acostumbrados, por ello que 80 por ciento recurre al autoempleo, principalmente de comerciantes. Una vez abordado el tema migratorio desde su diferentes perspectivas se encuentra un punto de unión, que es la ausencia de políticas públicas en la atención de forma integral a la población migrante.
Invitan a donar tenis para migrantes La Arquidiócesis de Puebla extendió una invitación a la población en general para recolectar calzado para que migrantes centroamericanos continúen su viaje hasta Estados Unidos. Del 5 al 9 de abril, recibirán los siguientes productos en la calle Guadalajara #73, colonia Poniente, Puebla. Tenis en buen estado. Pares de calcetines. Toalla limpia para el cuerpo.
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