Miércoles 09 Mayo 2018

Después de cumplir 50 años, Flora Platas González pensó que ya no iba a encontrar trabajo, aunque algunas de sus hijas ya eran mayores de edad y tenían su propia familia, ella quería darle una mejor educación a sus hijos menores. Fue entonces que el Organismo Operador del Servicio Limpia le dio la oportunidad de ser una "naranjita", y este trabajo le permitió que su hija menor terminara la licenciatura en Derecho.

Desde muy chica, Platas González empezó a trabajar, proviene de una familia "humilde pero chambeadora" del municipio de Teziutlán y siempre soñó con tener descendientes.

Se casó a los 17 años, y tiempo después tuvo a su primera hija. Actualmente tiene 5 mujeres y un hombre, su hija mayor ya cumplió 33 años y la menor tiene 22. Ha trabajado en diferentes lugares, como en labores domésticos, tortillerías, pero ningún trabajo le había dado tanta satisfacción como este. "Tuve la gran fortuna de entrar al Organismo de Limpia y le doy gracias a Dios por ello, ya que este trabajo me ayudó a sentirme satisfecha", comentó.

A pesar de que tuvo a su primera hija cuando era muy joven, Flora cree adquirió mucha responsabilidad cuando tuvo a la niña en sus brazos, en ese momento se dio cuenta que ella era la responsable de brindarle una vida digna.

"Fui muy joven, pero tenía muchas ganas de trabajar, tuve un empleo donde me permitieron que mis hijas estuvieran acompañándome, y así empecé a salir adelante, pero cuando no podía llevarlas, mi mamá me ayudó en su cuidado", compartió.

Flora, cree que muchas personas piensan que barrer y limpiar calles es un trabajo que da vergüenza, pero ella considera que todos los trabajos son dignos y le da orgullo saber "que pone la ciudad más bonita".

"Siempre he pensado que si haces algo lo haces bien, lo que sea. Yo les digo a mis hijas que se enamoren de su trabajo, que se enamoren para que les paguen por hacer lo que les gusta. Soy muy feliz en mi trabajo y mis hijos se sienten orgullosos de mi", expresó.

Incluso, sus directivos han acudido hasta su zona de trabajo para felicitarla por su labor, por esos reconocimientos trabaja con mucha pasión y es cuando dice "el esfuerzo está dando resultados".

Hace siete años, su esposo decidió terminar su relación, esa ruptura hizo que se entregara más a su trabajo y aunque, siempre le tendrá respeto a su expareja por ser el padre de sus hijos, sabe que no necesita de ninguna persona para salir adelante.

"Trabajé y trabajé, saque la universidad de mi niña y aunque siempre fueron a escuelas públicas hubo gastos como los pasajes o las comidas. Pero le eché ganas, y Dios me dio fuerza, apoyo y salud", agregó.

Para la naranjita ser madre significa una bendición, ama y respeta a sus hijos, y hasta el día de hoy sigue apoyándolos en lo que puede; sabe que cometió errores en el camino, pero siempre en su hogar trató de inculcar valores y de brindar amor.

Aceptó que el ser una madre trabajadora implica un doble esfuerzo, al que se le suman angustias, miedos y en ocasiones desesperación, no obstante, ser mamá, también le ha otorgado las mejores horas de su vida.

"Desde que nace, cuando empieza a caminar, cuando los ves crecer y te dice por primera vez: mamá, es una sensación indescriptible, son momentos que ningún ser humano en la vida cambiaría", aseguró

Sus hijos mayores ya son padres de familia, ahora que "están en sus zapatos", le piden consejos y orientación para ser buenos con sus niños. Platas González, relata, que una de sus hijas le dijo que ella quiere educar de la misma manera a sus nietos, pues gracias a ella, son personas independientes y completos.

"Para todas mis compañeras naranjitas mamás, para mis hijas, para mis hermanas, y sobrinas, quiero decirles que disfruten el Día de las Madres, es un día especial, siéntanse bendecidas, porque las mujeres tenemos el don de dar vida. Habrá momentos difíciles, pero cuando vean a su hijos realizados se darán cuenta que nuestro esfuerzo, valió la pena", concluyó.