Viernes 27 Diciembre 2019

Entre paredes y techos a punto de caer, carcomidas por la humedad, basura y escombros, es como viven al menos 12 familias de una casona del centro histórico que está a punto del colapso.

Pese a las constantes notificaciones que se hacen cada año -en promedio más de 2 mil en todo el Centro Histórico- la falta de recursos y apoyos por parte de las autoridades impiden que estas personas que viven en constante peligro las abandonen.

Un inmueble que ha sido supervisado en reiteradas ocasiones por las autoridades, se ubica en la calle 5 de Mayo y la 22 Poniente. En este lugar viven niños, adultos y personas de la tercera edad. Las familias que habitan este inmueble, llevan viviendo más de 30 años en el lugar ante la necesidad de un lugar para vivir sin importar el riesgo que esto implica.

Para ellos, las grietas y desprendimientos del inmueble, no son un motivo suficiente para abandonar el espacio que ocupan desde hace varios años.

Una de las habitantes, Doña Elvira se dedica a lavar ajeno desde hace mucho tiempo, al no tener recursos para poder pagar una vivienda digna, prefiere mantenerse habitando esta casona pese a la peligrosidad de estar bajo estos techos y paredes.

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“A dónde nos vamos. Llevamos muchos años viviendo en este lugar y aunque sabemos que estamos en riesgo, no tenemos recursos para habitar otra parte. Ya nos acostumbramos a vivir entre estos techos carcomidos”, dijo.

A pesar del riesgo que representa el habitar este inmueble y del temor constante por una fuerte lluvia o un sismo, se resiste a dejar este espacio.

“Nos han pedido que abandonemos el edificio, pero no dan alternativas firmes para resolver nuestra situación, solo nos quieren trasladar a un espacio de manera temporal, pero nosotros aquí vivimos y no nos vamos a salir”.

Las 12 familias que habitan el lugar saben del riesgo que representa el vivir en esta casona, pues el paso del tiempo y la falta de mantenimiento por parte del propietario del lugar, ponen en riesgo su vida.

Los habitantes refieren que por lo costoso en las reparaciones y mantenimiento de la vivienda, el dueño decidió abandonarla a su suerte y dejando toda la responsabilidad de ellos; reprocharon que ninguna instancia de gobierno se ha acercado para otorgarles un apoyo para vivir dignamente o alternativas de solución.