Locales del Centro “torean” a inspectores para vender en plena pandemia

Tiendas que no son consideradas de primera necesidad abren a sus clientes a pesar de las restricciones de las autoridades.

Comerciantes del Centro Histórico de Puebla están realizando estrategias para vender sus productos, ante la falta de una fecha definitiva para su reapertura.

El Consejo de Comerciantes del Centro Histórico se pronunció el pasado 1 de julio por permanecer cerrados debido a las faltas de garantías por parte de las autoridades para permitir su reactivación económica.

Sin embargo, los comerciantes adelantaron que por necesidad estarían implementando formas para obtener algunos ingresos aun cuando esto implicada "torear" a la autoridad, tanto estatal como municipal.

En un recorrido hecho por El Popular, diario imparcial de Puebla en calles del centro, evidenció la forma en la que los dueños de establecimientos buscan generar ingresos para no quebrar.

Los negocios que más están "toreando" a la autoridad se ubican en las calles 5 de Mayo y las laterales de la 2 Poniente hasta la 10 Poniente, sobre todo zapaterías, tiendas de ropa, electrónica, ropa deportiva, algunos de comida, entre otros no esenciales.

A las afueras de los negocios que tienen sus cortinas cerradas a la mitad o solo la diminuta puerta de acceso metálica, hay un trabajador del establecimiento.

Permanecen a la entrada ofreciendo los productos, entregando bolantes, cartas de precios y sus precios.

Los empleados, señalan a sus clientes que están activos, pero por disposición de la autoridad, lo tienen que hacer de esa forma.

"Estamos abiertos pero a medias. Tenemos nuestros productos en venta solo que deben de ingresar discretamente para no causar movilización o aglomeración de personas".

Los trabajadores de los negocios, permanecen bajo los rayos de sol esperando a que algún cliente sea convencido de comprar sus productos.

Todos ellos, cuentan con careta, cubreboca y gel antibacterial a la mano en caso de que algún comprador decida ingresar al negocio, se le aplica en manos y se indica pasar por un tapete desinfectante.

El ingreso del cliente, si es el caso, se hace solo con un acompañante para establecer la sana distancia, hay señalética al interior y solo venden el producto para llevar.

Ya adentro, solo el cliente debe señalar el producto de interés, sin hacer prueba pues solo se señala la talla que quiere.

Una vez hecho el proceso, se procede al pago, se entrega el producto y cliente se retira.

En caso de hacer un cambio, se ofrece el servicio telefónico para hacerlo y se prepara el nuevo producto para realizar el cambio.

Se calcula que al menos 500 negocios del primer cuadro de la ciudad están realizando esta práctica para evitar clausuras de las autoridades, generar algunos ingresos y para evadir dispositivos mientras no haya un anuncio sobre la fecha exacta para la reactivación económica.

 


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