De nueva cuenta, chupaductos pusieron en peligro a comunidades poblanas. En esta ocasión, dos tomas clandestinas en el poliducto Minatitlán-México, a la altura del kilómetro 176+600 de la autopista Puebla-Orizaba, provocaron un derrame de combustible en terrenos de cultivo de San Simón de Bravo, en Quecholac; el chorro alcanzó casi 30 metros de altura. La toma clandestina con derrame se salió de control después de las 6 horas, por ello la circulación a la altura del municipio señalado fue suspendida en ambas direcciones hasta las 9:30 horas. Alrededor de las 23 horas del sábado se reportó un intenso olor a combustible en las comunidades de San Simón de Bravo y Acatzingo. Autoridades acudieron a buscar el posible derrame de combustible y poco después dieron con él, a unos metros de la autopista. Se trataba de un derrame de gasolina en el poliducto de 12.20 pulgadas. Desde esa hora, personal de Seguridad Físical y Emergencias Puebla de Petróleos Mexicanos (Pemex), tomó las medidas de precaución en coordinación con Protección Civil del estado.
Después de las 6 horas la situación se salió de control por breves momentos, pues se presentó un chorro de combustible que sobrepasaba los 20 metros de altura. La brisa de combustible llegó hasta varios terrenos de cultivo e incluso a la autopista, por ello que la circulación fue cerrada. Entre las 8:30 y las 9 horas la situación fue controlada en su totalidad y sólo restó que las autoridades hicieran la limpia de la autopista. El derrame se presentó en un terreno despoblado, sin que se reporten daños a terceros ni afectación a cuerpos de agua.
Pemex presentará la denuncia ante el Ministerio Público para que se efectúen las averiguaciones correspondientes y se deslinden responsabilidades. Las autoridades exhortaron a la ciudadanía a denunciar de forma anónima a los delincuentes dedicados al robo de hidrocarburo para evitar alguna tragedia derivada de esta actividad ilícita.
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De inmediato se activó el plan interno de respuesta a emergencias y como medida preventiva se suspendió el bombeo del combustible, bloqueando de forma automática la válvula de seccionamiento Tecamachalco.
Técnicos de Pemex laboraron en la recuperación del producto derramado con equipos de presión-vacío y realizaron los trabajos para eliminar los artefactos colocados de forma ilícita para proceder con la reparación del ducto afectado y reiniciar su operación, así como con el saneamiento del terreno.