10 Septiembre 2017

El albañil que acusó haber sido privado de la libertad y torturado por elementos de la policía municipal de Teziutlán, falleció ayer en las instalaciones del Hospital General local.

Fuentes extraoficiales, que solicitaron el anonimato, pidieron que el caso se hiciera público "porque las autoridades municipales quieren que se asiente que murió por cirrosis hepática. Se quieren aprovechar porque la familia es de escasos recursos".

A mitad de semana, el hoy occiso, Eulalio Pineda Cruz, rindió declaración ante las autoridades en el Hospital General de Teziutlán. El hombre ingresó a dicho nosocomio el martes, con múltiples lesiones en el cuerpo, en el área abdominal, espalda y piernas, en particular.

Los médicos dieron aviso a las autoridades de la Fiscalía General del Estado (FGE) para que acudieran a iniciar la investigación; en todos los casos de lesiones, las autoridades están obligadas por la ley a iniciar una investigación de oficio.

Las autoridades ministeriales acudieron a tomar declaración a Eulalio, quien dijo que el 2 de septiembre fue "levantado" por policías municipales de Teziutlán, quienes lo habrían llevado a la comandancia y lo tuvieron privado de su libertad hasta el 5 de septiembre.

Mencionó que los efectivos de Teziutlán lo habían torturado, golpeándolo con puñetazos, palos e incluso mazapanazos (con un objeto romo envuelto en tela). Eulalio aseguró en sus declaraciones que los policías pretendían hacer que se incriminara como narcovendedor, pero él sólo aceptó ser consumidor ocasional de marihuana y negó vender sustancias ilícitas.

Como no pudieron arrancarle ninguna confesión sobre venta de drogas, lo liberaron el martes. Sin embargo, estaba tan golpeado que al salir no pudo mantenerse en pie por mucho tiempo, por ello se desplomó y tuvieron que acudir a ayudarlo algunos paramédicos, quienes lo llevaron al hospital, donde galenos lo atendieron y les comentó parte de lo ocurrido.

En el cuerpo de Eulalio, según algunas imágenes, registró marcas en el abdomen, espalda y piernas. Además, requirió de una sonda para evacuar los residuos líquidos de su cuerpo.

Así estuvo convaleciente en dicho nosocomio hasta el sábado por la mañana, cuando pereció y se llevó a cabo el levantamiento del cadáver. Su cuerpo fue llevado al anfiteatro de aquella demarcación para que el personal Médico Forense del Tribunal Superior de Justicia del Estado (TSJ) realice la necropsia de ley.

Las fuentes consultadas se mostraron preocupadas, pues afirmaron tener conocimiento de que autoridades municipales -no precisaron nombres ni cargos- estaban tratando de hacer parecer el hecho como una muerte natural por alcoholismo: cirrosis hepática.