Después de una misa de cuerpo presente en la Capilla de Adoración Eucarística Perpetua, en la colonia Santa Cruz Buena Vista, fue sepultado el hombre de 33 años que pereció el viernes por la noche cuando circulaba en la cliclovía de la Vía Atlixcáyotl y cayó en un hoyo hecho para trabajos de Agua de Puebla. El occiso, José Juan López Pérez, era trabajador de una gasolinera, y según familiares iba camino a su trabajo cuando ocurrió el accidente, a bordo de una bicicleta azul. Todo parece indicar que no había ningún tipo de señalamiento de que adelante se estaban realizando trabajos, por ello siguió por la ciclovía elevada y al descender a la altura de la Ford Rivera cayó de lleno en la trampa mortal: un pozo de casi 2 metros de profundidad. El hombre cayó con todo y bicicleta; para cuando llegaron los servicios de emergencia encontraron que no había nada por hacer. José Juan fue velado desde la noche del domingo, a la mañana del lunes, en su domicilio, ubicado en la calle Rivera del Atoyac, en Santa Cruz Buena Vista. Después, alrededor de las 11 horas, fue llevado al templo ubicado a escasas dos cuadras para ser sepultado en el panteón del lugar. José Juan dejó dos niños en la orfandad, uno de 9 años y otro de 4. Su familia informó que no habían concedido el perdón a Agua de Puebla y que será su abogado quien se encargue de la situación una vez concluidas las exequias fúnebres. En otro percance vial, ocurrido en Tecamachalco, un niño perdió la vida por un golpe recibido en la cabeza; tenía apenas 3 años de edad. El vehículo en el que viajaba fue impactado por otro automotor, cuyo conductor escapó. Los hechos ocurrieron la noche del domingo sobre la carretera federal Puebla-Tehuacán, a la altura del entronque de La Colorada-Ixcaquixtla. El pequeño Miguel Ángel fue ingresado a una clínica particular al filo de las 19:20 horas y falleció poco después. |