La búsqueda del sueño americano costó la vida a un hombre de nacionalidad hondureña cuando el tren lo partió en tres al pasarle encima. Los hechos ocurrieron a la altura de la Calzada Zaragoza, en la ciudad de Puebla. Dagoberto de 30 años, el hombre que murió de forma trágica, salió once días antes de su natal Comayagua, en Honduras, acompañado de un amigo, pero en la primera estación del tren se encontraron con otros tres connacionales. Ninguno de ellos pagó pollero, pues no contaban con el recurso para hacerlo. Además sólo tenían unas cuantas lempiras, moneda oficial en Honduras, en las bolsas de su pantalón. Eso y el sueño de conseguir un mejor trabajo para salir de la pobreza. Fotos de Alberto GálvezViajaron durante once días en el lomo del ferrocarril para salir de Guatemala y ya habían recorrido los estados de Chiapas y Veracruz. Alrededor de las 11 horas llegaron a Puebla, a las inmediaciones de la avenida Tecnológico, en la Ciénaga. El tren se detuvo y los cinco compañeros de viaje descendieron para pedir unas monedas, agua y algo de comer; así llegaron hasta la Calzada Zaragoza. Como el tren inició su marcha y Dagoberto era, a decir de sus acompañantes, el más lento de los cinco, hicieron que trepara primero. El hombre no se sujetó correctamente y fue arrastrado por el tren antes de caer en las vías. Cuando la locomotora le pasó encima, lo partió en tres. Su muerte fue instantánea y a la vista de los compañeros de viaje, quienes quedaron atónitos ante la escena. Al lugar llegó personal de peritos de la Secretaría de Seguridad Pública y Tránsito Municipal (SSPTM), y con el apoyo de Atención a Víctimas del Delito de la Fiscalía General del Estado realizaron el levantamiento del cadáver. Una mujer que estaba en la zona les ofreció un lugar para que los cuatro pasaran la noche. Lee: Abandonan cadáver en terrenos del tianguis de TexmelucanUno de ellos llevaba un libro de oraciones y otro un rosario colgado al cuello. Luego de rezar, colocaron el libro de oraciones y el rosario junto a una veladora en las piedras ensangrentadas que quedaron al lugar. Los migrantes indicaron no saber más que su nombre y edad, además de que no era casado ni tenía hijos. Uno de sus amigos indicó que "era el más lento de todos, por eso le dejábamos que subiera primero antes de que el tren tomara velocidad… pero estaba desvelado, por eso no pudo reaccionar bien". Indicó que hasta el momento no los han agredido en México y la gente es amable, pues les dan dinero y comida. Además de la mujer, hubo otras personas que les ofrecieron un teléfono para llamar a sus familias y dinero. |